domingo, 10 de septiembre de 2006

¡Por evolucionado te damos gracias!


Cuanto hay de cierto, en el absoluto del concepto 'Humanidad'. Nadie dijo quizás, que aferrarse a un Dios y trascender a través de él fuese genuino, más nadie advirtió alguna vez que la indolencia de un acto podría no hallarse sólo por ser parte del silencio... aún cuando parezca no haber nada, siempre hay algo detrás. El vicio de la indolencia es perceptivo, solo desde la perspectiva única de quién lo observa paciente desde afuera. La indolencia no genera acción, no genera lucha... pero tampoco genera diversión, ni provoca placer. La indolencia muta en el ser humano, para bien, o... para mal.
Existe un universo exhausto, un cansancio relativo y contemporáneo, una percepción oculta, la indolencia de la propia indolencia. Donde la lucha es el absurdo, la individualidad es la regla razonable.
El amor por amor; el amor no destructivo... la lucha por un ideal que no incluye el propio ser se vuelve valorable en la medida de los logros, no de su existencia en sí mismo.
Hay veces en que la diversidad humana parece una utopía... suele el hombre arrogante mirar al animal desde el frío, sintiendo lástima por sus predecibles destinos, sin notar que su particular universo es aún mas monótono del que observa criticando.
Hablan de avances, de progreso y evolución biológica e intelectual... de grandes y 'acelerados' procesos. Con ese conformismo que asombra, que enceguese, que finalmente mortifica. Paradójicamente la ética innata que obedece a puro sentido común ha sido de una gradualidad que demoró siglos... AÑOS significó dejar de matar por ideologías, dejar de matar por color de piel. Y cuando el poderío se sienta satisfecho en su lujoso sillón de cuero, cigarro en mano y vista dirigida a la enorme y urbanizada ciudad, se soba el mentón satisfecho de ver 'semejante' evolución' convencido de que el mundo está inmunizado de otros vicios...
hay sólo pasos (virtuales o físicos) donde se mata por poder, se asesina por tierras, se tortura por diversión, se masacra por alimento, por vestimenta o por ciencia. Su mirada y la del colectivo que avanza bajo sus ventanas está empañada por una conciencia autoestimulada, no por una conciencia de análisis.
Y otras tantas miradas estan desesperadas, aterrorizadas, indescriptiblemente ahogadas por encontrar el modo adecuado para hacer ver su súplica de compasión. Son miradas incomprendidas... el niño que come sobras de lo que un avión lleno de caucásicos hombres dejó en sus ríos... la vaca quemada que espera su muerte en un cubil sobre su excremento, el pollo que cae hacinado a cuchillos girando, el delfín que se apresura a salvar a los suyos, el perro desnutrido en la calle, el bebe que siente punzadas dentro del vientre de su madre...
No importa: su súplica es silenciosa, el silencio es indolencia.
La indolencia es constumbre, la costumbre es tolerancia, la tolerancia es un simple 'aquí no ha pasado nada'.
No pierdan el orgullo, destruyan los océanos y la tierra, luchemos por las tierras, hagamos grandes guerras. La contaminación, la política y Dios excitan al hombre moderno. La excitación es goce, el señorío humano es jolgorio... otra lucha es desestabilidad, la desestabilidad aterra, el miedo destruye a Dios... y Dios no puede dejar de existir, si Dios existe dejamos de tener alma (y de paso trajes bordados en oro), si dejamos de tener alma, somos iguales a los animales... ¡que ofensa!...
Tranquilo, no pasará... sigue contemplando las humeaderas desde tu ventana, sigue siendo feliz por saberte dueño y señor de algo, sigue glorificando tu bandera y tus riquezas... que la tiranía y la indolencia aún no acaban.

2 comentarios:

Help Us! Animals wordwilde dijo...

Parabéns pelo blog e pelos animais. Vou já adicionar!!

Anónimo dijo...

LIBERACION ANIMAL.. AHORA...
RESPETO POR LA VIDA ..
SALUDOS