jueves, 17 de julio de 2008

EL FENÓMENO DE LOS "SALVA BALLENAS"


Últimamente abundan los defensores de las ballenas. Hay poleras, nicks de msn, fotologs, gente por todos lados pro-ballenas. "Salvemos a las ballenas" dicen todos, y forman ballenas, vienen "famosos", gritan, lloran, repiten los que otros les dicen [esos otros son generalmente organizaciones aparecidas de neohippies de estrato socioeconómico alto o - en el mejor de los casos - información promovida por las organizaciones de origen que suelen llevar adelante estas campañas desde greenpeace hasta la CDA, en el caso de Chile y valorando en ese tramo la diversidad de organizaciones que separan a ambas].
En lo personal, me pregunto que sucede con las ballenas. Entiendo a las señoras - con las cuales ya resulta difícil trabajar y quiénes entienden del ideal por la liberación animal comprenderán perfectamente el porqué - "pro mascotas"; lo comprendo por el apego visual y el dejo de impulso puramente sentimental que las lleva a trabajar en ello. Entiendo que han convivido toda la vida con perros y gatos, y que después de todo van a pensar siempre que el perro lindo es blanco y peludo y al diablo con lo "flaite" de esa idea porqué - después de todo - están dispuestas a ayudar a cualquier perro o cualquier gato. Y entonces, aunque pongan veneno para ratones, rindan culto a la tauromaquía y Sebastián Jiménez sea un semi Dios en sus vidas, suelen estar demasiado avanzaditas de edad para hacerles comprender y pedirles que en sus tardes de té con las amigas conozcan a Gary Francione o para someterlas a algo tan fuerte como Earthlings. [En el fondo creo que deberían hacerlo, pero me remito al trabajo de llevar la fiesta en paz antes de no hacer nada cuando las opciones son así de acotadas].
En fin... por todo lo dicho, comprendo la defensa no argumentada de perros y gatos en la gente promedio. Lo que me irrita es la MODA de salvar a las ballenas... y es que se genera todo un fenómeno digno de análisis.
Hace unos cuantos meses, cuando el debate recién se apreciaba de forma mediática, la ministra de medio ambiente ante la pregunta de que opinaba sobre los activistas de greenpeace que se lanzaban sobre las ballenas para salvarlas, respondió que le parecía "excelente", que se trataba de "... jóvenes valientes, cuentan con todo mi apoyo; comprometidos con la ecología; que luchan por sus ideales y deben seguir adelante".
Me pregunto si opinaría lo mismo sobre las liberaciones de animales en granjas - por lo bajo - del FLA, hasta de Barry Horne y de todo eso que ya sabemos... ¿Le habrán gustado las bombas de pintura al bioterio o la liberación de caballos en sept. pasado?.
Pues no. Eso es terrorismo, y pobre de mi por ponerlo en tela de juicio.
Entonces, ¿Dónde está la esencia de este asunto?.

Las ballenas están en peligro de extinción: efectivamente, hay especies de ballenas que están en peligro de extinción. Esa es y ha sido siempre la "suerte" por devuelta de los animales que caen en el libro rojo. Porque por estar en peligro de extinción, los humanos generan una especie de empatía personalizada con esas especies y - como no - apelan al argumento de "las próximas generaciones MERECEN conocer a esta especie"... de antropocéntrico ya verán lo cuestionable que es. Y por ser antropocéntrico (visto sólo y sólo desde el punto de vista humano), pierde objetividad en su consecuencia moral (lo que sabemos que es un defecto del ser humano), y por lo tanto es, en palabra muy simple: "malo"...
y ya eso de merecen me parece descarado.
Lo cierto es que a un animal - sea una ballena o un cerdo o un pollo - no le influye en su sufrimiento personal o en su manera de vivir la falta de libertad a la que el yugo humano le somete, que en su especie queden 10 individuos o 90 millones de ellos. Su sufrimiento es único e inigualable en la forma de experimentarlo, del mismo modo que sucede con nosotros los humanos... y esto no cambia en nada si somos 15, 60 o 2.000 quiénes sufrimos. El punto es que estamos sufriendo y que queremos frenar dicho sufrimiento.
Por eso quiénes se impactan con las imágenes de ballenas ensangrentadas siendo arrastradas a un barco ballenero debieran aplicar esa lógica extendida y darse cuenta de que la comida diaria está llena de ello, y probablemente de algo un tanto peor pues se trata de animales con una agonía mucho más prolongada. Nacidos, criados y asesinados en la miseria.
Salvar a una ballena o salvar a una vaca, es lo mismo, tanto para el animal salvado, como para las respuestas internas que nos demandan nuestras acciones. En lo profundo, en lo esencial, en el análisis sustancial: no hay diferencia alguna.
Lo mismo corre para el asunto de "merecen conocer". ¿Pueden ser incentivados por un fin tan egoísta de prolongar la vida de un animal sólo para satisfacer la curiosidad humana? Hablamos de animales que mueren y sufren, cuya superviviencia no va por el lado de la especie, sino del ser como tal. Si lo entienden en su lógica, comprenden también que ese argumento es burdo, y que en razón de él también puede justificarse que el día de mañana se reanude la caza de osos pandas por ejemplo, o de las mismas ballenas como ya sucedió con la CBI y, en general, la dominación así de cualquier otra especie por el "interés" y "mérito" humano. ¿No les gustaría verdad?, "pro ballenas".
Si no es el peligro de extinción, entonces ¿Qué es lo que mueve a estos surfistas recién aparecidos, activistas chantas, adinerados ociosos, juventudes partidistas, y profesores que no saben como completar sus horas de clases?.
Fácil, a ellos los mueve el medio. Ya he hablado de eso y aunque lo repaso una y otra vez en mi mente pensando en lo decadente que es, ésta vez no me detendré en ello. El asunto es pensar en que lo mueve a nivel más macro: autoridades, ministros que apoyan el ecoterrorismo, presidentas discurseando, firmas y firmas, cartas que van y que vienen.
¿Todo por las ballenas?.
El simple hecho que motiva que nos interesemos en las ballenas es que no tenemos ningún interés en ellas.
Claro... culturalmente nunca su masacre ha sido parte de nuestra ya bastante sangrienta dieta y culturalmente tampoco hemos posado nuestros ojos con deseo en ellas. ¿Entonces? aprovechamos de mirarlas, de cara al viento con cierto aire místico en los ojos. Conexiones con la naturaleza, la pureza del mar, la fuerza de la tierra y cuanta palabrería estúpida que valida el momento. Luego se baja de la lancha y en el mejor de los casos para el estado y el empresario particular, llega a un resort que dejó a cientos de individuos de otra especie [especie con mala suerte porqué aún nadie le da importancia ya que nunca han estado en peligro de extinción, incluso, quizás sufrieron la peor de las desgracias que es ser considerado parte de la "plaga", lo que hace más "justificable" su matanza] y cena cómodamente el cadáver de turno.
Pero son y seguirán siendo "oooh las ballenas!..." y putearemos a los japoneses, porque dicen que las cazan para investigación científica pero en realidad las quieren para comerselas. Quizás debieran incentivarles a probar la exquisitez de los músculos de vaca o de cerdo, para acabar con ello.
Yo pienso que los japoneses no debieran complicarse tanto, aún cuando me llena de ira ver a las ballenas en esa agonía y cuando agradezco profundamente - NO a cualquiera - sino a los veganos que dieron la pelea por ellas mientras la CBI se reunía; que no manchan la batalla, gritando consignas en favor de las ballenas sin comprender siquiera el porqué las gritan.
Porqué no podemos exigirle nada a nadie mientras no logremos un actuar consecuente de manera única y global.
India nos mira con recelo porqué comemos vacas, sus animales sagrados. Los chinos comen perros y gatos, Los japoneses comen ballenas, hay tribus humanas que se comen a los de su misma especie, y en este lado del mundo comen cerdo y pollo... ¿y ustedes quieren hacer comprender al mundo que su cultura es suprema y válida y que el resto del planeta está equivocado?. Un planteamiento como este me hizo volverme vegana hace 4 años; y aunque intente comprender la disfuncionalidad de los actos que los seres humanos emprenden a diario, la ingenuidad que hay en seleccionar la especie que debe vivir y condenar a las especies que deben morir sin decir absolutamente NADA, sin un argumento, sin una razón real, no puedo encontrar la explicacón. En el fondo, creer que una vaca "está" para comer y que las ballenas "deben" ser salvadas obedece al efecto "popero" del medio y la fuerza de la cultura local. ¿Es triste vivir condicionado a todo? te lo pregunto a ti, que vives de acuerdo a lo que te dicen, que tus parámetros del bien y del mal están fundamentados sobre lo que te dice un diario, un noticiario por la mañana, o el código de Bello.
Que el mundo haya sido siempre de un determinado modo no significa que no pueda ser distinto.
Supongo finalmente, que las ballenas son a otras especies lo que Ingrid Betancourd es a los otros secuestrados de las FARC, o lo que Madeleine Mc Cann es a los millones de niños perdidos en el mundo. Ninguno es más que otro, ninguno en su situación prevalece, más que por la conciencia que el mismo ser humano crea respecto a ellos; y se engaña a sí mismo creyendo en triunfos poperos.
El triunfo no llega hasta que la labor está completa... y la labor nunca estará completa hasta que no se actúa con consecuencia: de suerte que, si eres pro-ballenas pero no te detienes a alimentar a un perro abandonado, o llegas a comer un suculento trozo de algún animal, ERES UN HIJO DE PU.

[eso quieroe decir que la capacidad intelectual es reducida mientras los fenómenos sociales tienen una repercusión y condicionamiento elevado en la persona... pero me pareció una buena forma de resumirlo, con la cuota de ira necesaria]
=)