lunes, 17 de diciembre de 2007

"NO SÉ SI DEFIENDO LA VERDAD... PERO AL MENOS SOY COHERENTE"


El veganismo no es amor... pero hace crecer el 'alma' [en el sentido menos metáfisico de esa palabra, y - para quiénes creen en ello - puede que en ese sentido también]. Hace que las cosas sencillas sean valorables; que la rabia tenga repercusiones positivas en el mundo y lleva la justicia a sus puntos más elevados; provoca la mirada compasiva, el entendimiento fuera del sí mismo... la OTREDAD en su concepto más amplio.
El veganismo tampoco es compasión, aunque se deba trabajar con el tiempo. Cuando se aprecia la vida animal, la complejidad del ser; cuando se mira a través de ello... en sus carácteristicas mas salvajes, en la sabiduría [y no esa sabiduría de discurso, sino en ese perfecto equilibrio de los actos innatos del "instinto no sofisticado"] de igual a igual, sin prejuicios, sin connotaciones exacerbadas de la 'humanidad'; bajo la certeza única de ser parte de un mundo azaroso dónde TODOS tienen el 'derecho' de habitarlo de la forma más respetuosa posible, se descubre también una forma de concebir el mundo que alucina de tal modo, que es imposible despegarse de ello más tarde. Con la tristeza y la euforia que eso implique [más de lo primero que de lo segundo].
Ser vegana es lo mejor que me ha pasado en la vida; ni aun con todo lo que el dolor y la rabia que conlleva una "vanguardia moral" [sea cual sea, mientras se mantenga en los términos de 'justicia', y de la de verdad... no de aquélla que nos vende el sistema]. Y me encantaría que ustedes también lo experimentaran; no existe otra forma mas perfecta de entender nuestros actos a fondo y de hacer algo definitiva y perpetuamente bueno por este mundo.
"Ayer ciega, hoy vegana"
Bastante recurrente la frase, pero nada más cierto.
¡Libéralos a ellos y libérate tu mismo!