jueves, 18 de junio de 2009

[Mi propia declaración vomitiva]




Podría hacer un esfuerzo por enumerar las cosas que me asquean, y es que hace tiempo que deseo sacar la rabia por este medio... pero no siempre se da el tiempo ni la inspiración; sin embargo, voy a hacer algo que - según pienso - resulta más útil: voy a enumerar las cosas que me asquean de este mundo pero que objetivamente provocan un perjuicio social. Esas cosas que muchas personas defienden como "gustos", "derechos", "espacios" o "cosa mía", pero que no lo son tanto. Cosas que por ser defectos derechamente o corrupciones internas, son un grano de arena junto a otro que suman y siguen formando toneladas de desfachatez y arrogancia humana.

1. Me asquean los orgullos. Los considero nocivos, estúpidos y son casi una pandemia universal. Existen el orgullo por vivir en un territorio, el orgullo hacia los hijos, el orgullo por ser padre o madre, el orgullo por pertenecer a un equipo de futbol, el orgullo religioso, el orgullo profesional, el orgullo laboral, el orgullo del éxito social, el orgullo vegano, el orgullo gay y casi cuanto orgullo estemos en condiciones de imaginar. Hay algunos más ridículos que otros (como el orgullo de las madres que dicen "yo opté por la vida"... ¡¿Y qué podíamos esperar?! Está bien, el mundo te agradece que no abortaras! es joda?), y hay otros que definitivamente son un fiasco, (como el orgullo natalicio, esos que se sostienen por haber nacido en un territorio que ni siquiera elegiste! y lo más patético de esto y que agrava considerablemente el problema es que de haber podido elegir probablemente no lo hubieses elegido nunca, en fin...), hay otros estratégicos (me parece que el orgullo gay o vegan aunque a veces... a veces se pasa de la línea a la soberana idiotez) y hay otros penosos (sustentar la vida en los logros laborales es una forma bien patética de sentirse vivo, querido o aceptado). Lo cierto es que más allá del calificativo todos son peligrosos.Cuando pienso en males sociales, en las grandes catástrofes del mundo. Cuando pienso en las guerras, en teorías racistas, sexistas o especistas, pienso en esa palabrita asquerosa: ORGULLO.El mayor problema del orgullo es que visto inactivo parece genuino, pero basta que algo o alguien entre en pugna con dicha condición para que el ser humano pierda todo atisbo de objetividad. Así ha pasado con todos los casos señalados, así ha pasado con las guerras religiosas, con las razas, con la esclavitud, con los genocidios, con actos secretos, con los políticos y - porqué no - con los alcaldes de pueblo que tranzan imagen por ética.¿Y si puede ser genuino? difícil. Si no se tiene claro que existen cosas que pasan por sobre el orgullo y que necesariamente se debe jerarquizar al respecto... como el orgullo tiene más de pasional que de racional, entonces bastante improbable resulta pensar en trazar la línea... después de todo, si se pensara sobre ello, no concibo que existan personas orgullosas de ser "amigo de..." o "hincha de...". El asuntillo tiene bastante poco de razonamiento detrás.

2. Asquea el falso entendimiento de valores, tres ejemplos: el profesionalismo, la consecuencia y la tolerancia. Entre los abogados se da mucho eso de "ser 100% profesional", como si fuese la gran gracia. Si estás defendiendo al hijo de puta más grande del mundo, no importa "eres profesional", da lo mismo lo que haya hecho el tipo, tu "eres un profesional". Y viene una masa de seres no pensantes que ensalza esto o - en el más patético de los casos - dice un clásico "es que la vida es así, hay que hacerlo". Yallí se relativizan los conceptos y los principios, y se crea una especie de "moral excluyente". No creo en eso de la ética profesional en contraversión con la ética a secas, social o estudiada... a decir verdad me avergüenza que el concepto esté tan manoceado, sobretodo si se piensa que el asunto se reduce a un eufemismo que oculta un bienestar económico y exitista mayor.La consecuencia es otra de estas cosas. Generalmente cuando alguien se muere la gente alaba la "consecuencia", y esto es un poco gracioso... supongo que al adicto a la pasta base que muere en por una sobredosis después de que su sufrida familia intentara una y mil veces rehabilitarlo podemos "alabarle su consecuencia"; la consecuencia es un medio englobado por un fin mayor, por lo tanto, creo que la consecuencia debiera ser alabada cuando ese fin es objetivamente válido. No sé si morir como hincha de tal o cual equipo de fútbol contribuya a algo, lo mismo como simpatizante de tal o cual partido político, lo mismo la religión, el gusto por el alcohol, las juergas o cualquier otra situación general. Quizás se pregunten en que afecta esto objetivamente, y es que si miran un poco verán que tiene gran repercusión en la valoración que se hace comunmente de las cosas. Muchas personas superponen esto como valor máximo por sobre otros que en realidad lo son, y son sumamente necesarios, entonces - nuevamente - la objetividad se pierde. Suele suceder mucho con los partidos políticos y sus discrepancias, de hecho, este es el principal factor influyente cuando se escucha hablar del famoso "voto duro" (y que paja detenerse en esto), mucha gente prefiere "ser consecuente con sus ideales" (ideales que de por cierto poco se conoce en cuanto a sus orígenes, que suelen tener mucho de transmisión generacional pero poco de análisis lo que desemboca en fanatismo infundado)... entonces, la cosa pasa a ser quién gana las próximas elecciones, y nadie se acuerda, ni menciona (y sinceramente creo que muchos siquiera saben que significa) el famoso, violentado, soslayado y a estas alturas olvidado "bien común".
La tolerancia es por otro lado un invento -genial por cierto - para que el oportunista de turno tenga argumento para hacer y decir lo que quiera. Es en realidad una palabra de buena crianza, que relativiza las cosas y nos invita tácitamente a no pensarlas... mucho. Lo cierto es que todas las cosas tienen una verdad. No se puede defender blanco, negro y gris al mismo tiempo... porqué, en realidad uno de ellos será objetivamente, el correcto. La tolerancia ideológica es una arista del mismo problema, lo más complejo de todo, es que se requiere voluntad, humildad y razocinio para abordar las verdades, y desde siempre, han existido personas que no están dispuestas a hacerlo. La tolerancia es un concepto cómodo para todos, y la comodidad es su regla.

3. Asquea la gente autoreferente, porque la autorefencia es una característica del hedonismo.Todos los animales buscamos el placer e intentamos alejarnos del dolor, sin embargo, al animal humano le faltó desarrollar la capacidad intrínseca de sabiduría natural, asumir los ciclos, la valoración sencilla de lo necesario y virtuosamente prudente para sobrevivir, el disfrute real, ese que se vive con poco. Entonces, empezamos a contar: por hedonismo, hay madres que no piensan sincera y consideramente en sus hijos, que se sienten "atadas", que se sienten superadas y que creen que la vida sigue igual y que debe seguir igual tras tener un hijo, entonces delegan su responsabilidad para hacer cuanta cosa era su vida de forma no interrumpida antes de (por lo general son cosas tan banales como salir de noche, tomar o co...), no lactan o complementan, dan hierbas con la esperanza de poder ellas dormir toda la noche, y de una u otra forma, abandonan. Lo doy como primer ejemplo porque - como decía Nietzsche - "Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de traer un hijo al mundo", y esta obra tan sencilla, pasional y muchas veces fruto de la exitación de un momento es una de las cosas más fundamentales e importantes que una vez creada debiésemos cuidadosamente educar; de acuerdo a las alarmantes cifras de sobrepoblación humana, por ser consecuente con los ideales que promulgamos para vivir en un mundo pacífico, armonioso y por respeto a nuestra propia condición natural ese diamante en bruto en nuestras manos es demasiado valioso como para sembrar allí (como en tantos otros actos humanos) nuestra inconciencia y liviandad. Sin embargo sucede todo el tiempo, y donde quiera que miremos, siempre está.Por hedonismo hay gente que vive única y exclusivamente en función de sus logros profesionales, o que, incluso sin vivir en función de ellos, le encanta darlos a conocer a los demás. Me imagino que un logro profesional para ser "logro" debiese estar primero pensado para contribuír objetivamente a mejorar este mundo, pero con la estructura social y administrativa que tenemos, aunque trato de imaginar, no doy con ningún buen ejemplo de ello. Cuando pienso en el buen profesionalismo se me viene a la cabeza una buena y autocriteriosa venta de principios, ideas, tiempo y de vida. Si alguien no lo entiende, que haga memoria y piense en cuantas veces calló hasta la más miserable de sus opiniones por miedo a. Cuando hay acciones personales, sean las que sean que dejan de ser realizadas por un "miedo" respecto de algo tan externo como la condición de "trabajador", entonces algo de libertad hay restada a esa porción impagable de ser uno mismo. El hedonismo es eso: una vida en función del lujo, una vida en función del alcance material, del reconocimiento de otros, del tipo de casa, del auto, del perro de raza, de vivir en otra ciudad, en otro país, en otro momento, con otras personas, con sueldos, con barrios, con fiestas, con amigos, con bienes "mejores", es una vida para buscar pruebas de que las mejoras penden del éxito y el éxito nos tiene como centro, y en esa búsqueda hedonista la vida deja de ser eso... VIDA. Y deja de ser vida no por una cuestión de opinión personal, sino porqué esa búsqueda insatisfecha está cubierta por un manto de frustración enorme, tan grande que no frena jamás el círculo vicioso de pensar y vivir para sí mismo. Tan grande, tan fuerte y tan idiota, que les hace pensar que sus logros y problemas son los logros y problemas más grandes del mundo, y entonces no miran a alrededor y sufrimientos tan reales y tan grandes como el de los animales que se explotan para cualquier ámbito del consumo humano, la pobreza extrema de países africanos, los niños en orfanatos, el trabajo infantil se reduce a un "la vida es así" o a soltar mil pesos una vez por mes .... que importa saber si sienten, a que nivel piensan, que hacen, que es de sus vidas, y que pueden hacer por ello si con la puta vida propia tienen suficiente y - francamente - a veces pensarán en ello, aunque poco se haga y en el fondo (bien en el fondo) poco les importe el calvario ajeno, mientras no sea el propio.
Todas las "almas" autoreferentes de este mundo forman el día a día de una historia que se sustenta en errores y mejoras mediocres, y vuelta a los errores y otra vez mejoras mediocres. Es cierto, la autoreferencia a veces puede ser hasta graciosa, pero no deja de ser nunca pernicioso, por lo acumulativo que suele ser. Desde el relato de lamagnífica vida, el miedo insuperable a parecer looser hasta la señora que "eutanasia" a su perro porqué ella no soporta verlo sufrir. "Com’ era e dov’era", y todo lo demás a la misma mierda. Piénsalo, el mundo sigue siendo tan rudimentario en su estructura, tan primitivo todavía, que con poco esfuerzo se va perdiendo la capacidad de sorpresa.

4. Otro asco es la libertad, en todos lados se habla de libertad y a todos les gusta autoconvencerse o bien hacer creer a los demás que estamos siempre a un paso de la libertad, como si evolucionáramos a ello constantemente. No conozco a ningún ser humano libre. Conozco animales no humanos libres pero animales humanos no... esa es una motivación personal muy grande para ser activista por la liberación animal. Los humanos no son libres, y la forma de vida que actualmente se cultiva nos deja a un paso de la libertad absoluta con todos los riesgos mentales (y para que mentir... también sociales) que eso conlleva, o cada vez más cerca de tranzar mi vida bajo cualquier circunstancia. Esto claro, es juzgado desde mi concepción de libertad y de algunos autores cuyas ideas me han convencido, pero no de todos... sin embargo, existe la idea más aterrizada y perniciosa, que expongo: la idea de la libertad económica. Según esto entonces, puedo tener 4 autos, 4 casas, varios terrenos, empresas que contaminen y deforesten el hogar de otros seres (cualquier animal humano o no), puedo ir a donde quiera, contratar cualquier servicio, pagarle a una "nana" una miseria, puedo optar por el colegio, puedo llevarlo a un buen médico. Sin embargo - al menos en Chile - seguro me voy a la cárcel por educar a mi hijo en casa, en el caso de que lograra hacerlo, siendo que mi mayor y mejor argumento es que no conozco ni un sólo profesor o establecimiento educacional que enseñe y eduque desde esencia. He visto faltas de ortografías, ignorancias impensables, pensamientos groseros y poca tolerancia con los preguntones, y esto por nombrar problemas triviales, entonces ¿A quédebo aspirar?, ¿Donde esta mi límite de libertad social?. Lo mismo pasa con las vacunas, los médicos, la alimentación y los famosos "derechos" que si no quiero ejercerlos me sancionan... ¿alguien les explicó que hay derechos que no queremos?. Estas ideas medio retorcidas de derechos y libertad son injustas, lisa y llanamente porque no tienen ni un ápice de igualdad en sus aplicaciones, no contribuyen a fundar valores, en todos estos casos es dable pasarse por donde más apetezca la solidaridad, la compasión o la "igualdad"... y si no queremos caer en este juego viene el problema del resentido social, de la desadaptación y de la sociopatía y si no asumes esta vida IMPUESTA con una sonrisa pasas a ser un amargado de mierda. Así las cosas, el juego de la libertad social, la libertad "moderna" y sus normas termina por causarnos un cáncer de ira inextirpable.




No me gusta el mundo, así como esta. Ese en el que vivimos sin vivir realmente... no me gusta saber que tengo está, una vida, y me están diciendo constantemente como debo o no debo vivirla. Creo en los límites, pero en los límites de conciencia. Y ese es mi quinto y mayor asco: la valoración supérflua que tenemos de las cosas: si se es o no profesional, si uso tal o cual ropa, si sabemos algo sólo porque conocemos el nombre de los ministros de turno o las noticias de la mañana... el conocimiento es mucho más que eso. La vida en sí es mucho más que conocer como funciona un deficiente sistema humano y hacernos parte de ello, jugados, como podríamos hacernos parte de otras tantas luchas sociales, sólo que nos molesta tanto y nos es tan poco cómodo asumir la postura minoritaria, que cada cosa que hacemos esta encaminada a eso: a autosatisfacernos, a sentirnos tranquilos, a que nos digan como criar a nuestros hijos, como pensar,que cosas ver, que música escuchar, porqué alegar, porqué no, a sonreírle al poder, a tentarlo si tenemos la oportunidad. A votar, a respirar sin oler, a tocar y no sentir, a que se muevan las hormonas porque si no tienen eso, la tv y el computador el mundo te supera. Me asquea profundamente, sobretodo que el ser conciente sea visto como algo extraño, y la inercia sea la regla.