martes 15 de diciembre de 2009

"Aprender" a ser su voz


Los animales no pueden defender sus derechos, lo sabemos. Nosotros debemos ser su voz... y particularmente, si no pudiera expresarme sería bastante molesto tener una especie de "interprete" que no defienda adecuadamente mis intereses. Menos cuando mi situación es - literalmente aplicado al caso - de vida o muerte.
Esta sencilla razón debe llevarnos a ser cuidadosos y reconsiderar nuestros planteamientos una y otra vez en busca de el mensaje adecuado; disponer de información, manejar ciertos conceptos y saber expresarlos son aspectos fundamentales, pero no sirven de mucho cuando hay un veganismo inmaduro y - paradójicamente - egocéntrico.

Un veganismo maduro es inmutable en el tiempo y está asociado básicamente a la idea de respeto. Muchas veces se cae en el error de fundar nuestro activismo en el "amor por los animales", y esto, que no es primera vez que lo menciono, es una forma infantil de justificar algo que no requiere justificaciones sentimentales ni emotivas. Muchos podrán sentir cierta "simpatía" a algunos animales, pero de ninguna manera es posible amar a todos los animales. Del mismo modo en que nosotros como veganos no podemos hacerlos tampoco es dable exigirle "amor" por los animales a la gente que no tiene en cuenta sus potenciales derechos.
Nadie puede exigirme a mi amar a cada ser humano sobre la faz de la tierra, pero si tengo el deber moral de respetarlos.
La frase de Schopenhauer que dice "A los animales no le debemos compasión, sino justicia", es un buen ejemplo de lo que intento señalar. Si pretendemos un respeto universal y absoluto hacia formas de vida sintientes distintas del ser humano, lo primero que tenemos que hacer es fundarlo en una moral no - excluyente. Los animales merecen derechos por una sola y suficiente razón: su capacidad de sentir. No debiera importarnos si alguna persona es capaz de dormir con su perro o dejar que este le lama la cara, de hecho, ni siquiera debiese importarnos si eso lo fastidia de sobremanera. Lo realmente relevante es que no sea capaz de causarle daño, sólo por respeto.
Si nosotros no aclaramos este punto en nuestro discurso entonces profesamos una idea bastante infantil y endeble. Los sentimientos son volátiles muchas veces y no tienen objetividad. A los animales no les sirve el amor de los humanos - salvo a animales como perros y gatos - y además es un discurso contraproducente... después de todo ¿Qué argumento queda frente a alguien que dice que no ama ni le interesan los animales como a ti?. Ninguno, y le encontraría razón.

Otra cosa es la mala información sobre nutrición. En un par de ocasiones me he encontrado con personas que se sorprenden cuando saben que tengo un hijo vegano y me dicen que no pensaban que fuese posible... yo me pregunto entonces que motivos llevan a esa persona a ser vegana (en el mejor de los casos). ¿Es posible sostener el veganismo si creemos que debemos abandonarlo en ciertas etapas de nuestras vidas? ¿Dónde esta la lucha contra la abolición total de la esclavitud animal si piensan que tendrá que seguir existiendo gente que se alimente de animales y derivados?. Manejar algunas cosas, como por ejemplo algo tan básico como que la dieta vegana es apta para cualquier etapa de la vida humana es sumamente necesario. Ni siquiera por cultura, más bien por sentido común, de lo contrario todo lo que hacemos carecería de sentido.

El activismo también debe tener sus reconsideraciones. Muchas veces pensamos en lo que estamos y en lo que no estamos dispuestos a hacer y - en último término - pensamos en lo que realmente sería útil para los animales. A veces por vergüenza, otras por principios incoherentes o por cualquier otra razón, rechazamos o ensalzamos algunas formas de activismo y nos volvemos detractores de otras. Muchas veces no consideramos la repercusión que eso tendría en la vida de los animales y nos centramos egoístamente en nuestras ideas poco productivas para el movimiento.
Cuando pensamos en una acción, debiéramos pensar en las vidas que podemos salvar... y eso no sólo se refiere a acción directa, se refiera a cuantas personas podemos impactar para hacerlas despertar del letargo.
Se podría pensar que para llegar a la gente vale cualquier argumento pero lo cierto es que no es así. Hablar de alimentación saludable o sobreponer la sustentabilidad del planeta no son buenos argumentos, y no lo son porque siguen siendo antropocentristas (en el primer caso) y espantosamente vacíos (en el segundo). Es cierto que el veganismo tiene como elemento añadido ser como dieta sumamente saludable... pero no es exclusiva, lo cierto es que pueden hacerse modificaciones a las dietas carnívoras y adquirir esta característica. Y en caso de no encontrarla, nada obsta a que en el futuro se produzcan animales o derivados con tal o cual característica y que entonces sea justificable comerlos y explotarlos para una "alimentación humana saludable". En cuanto a la defensa del planeta, es tan vacía por sí sola si no se apoya en una idea moral y si se prescinde de ella no entenderemos nunca para que estamos luchando, y ese es el gran problema de los ambientalistas: o dan una lucha antropocéntrica fundada en las próximas generaciones o no saben realmente en que se sustentan sus batallas: no hay motivo más sólido y sostenible en el tiempo para defender el planeta que el reconocimiento de que somos una especie más, entre muchas y que este es el hogar de todas y cada una de ellas y debemos respetar cada uno de sus espacios.
Dentro de la idea de abolir la esclavitud animal, fundada en el derecho intrínseco a la vida y libertad de cada ser sintiente por el sólo hecho de ser tal (sensocentrismo), se pueden usar múltiples formas de argumentación y de acciones... pero si no nos enmarcamos en un imperativo moral nuestros argumentos pueden ir directo al fracaso.


Otras cuestiones más obvias son - por ejemplo - aparejar el veganismo a otro tipo de pensamientos, tendencias, ideologías o como se les llame. En Chile, no sé afortunada o desafortunadamente, mucha gente llega al veganismo por el Straight Edge u otras semejantes. En este caso se compra un paquete ideológico que tiene por condición volverse vegano y si se toma de esta manera, por supuesto que se torna infantil. Prueba de ello es la increíble cantidad de deserción del veganismo y la no menor cantidad de gente que pasa por el activismo y luego desaparece. Algunos de ellos vuelven incluso a comer carne.
El veganismo es una decisión de conciencia y válida por sí misma. No tiene nada que ver con nuestros estados de conciencia personales y hasta donde llegue el respeto por nosotros mismos (como el tema de la vida libre de drogas, muy valorable, aunque no conozca personalmente ni a una sola persona que cumpla con ello). Sólo respeto hacia los animales, totalmente prescindible de otras ideas.

Y algo que a muchos les puede parecer un avance debo ser sincera en decir que a mi me parece infructífero y explicaré la razón: pensar que desde la política o desde ciertas profesiones es posible cambiar el panorama de los animales, o hacer campañas en defensa exclusiva de ciertos animales como perros y gatos. En el primer caso el asunto es un poco más claro y precisa tanta explicación: nuestro trato hacia los animales, la manta de ignorancia, comodidad y costumbre que cubre a la gran mayoría de la población mundial no va a cambiar por un puesto de poder ni por alguna influencia importante, esto requiere de una reinvención, de una revolución de los principios y dogmas de la humanidad. Es mucho más complejo que tener tribuna para dar mensajes o votar una ley bienestarista, es un trabajo constante de todos.
Lo segundo quizás será incomprensible para algunos dado que la forma tradicional de activismo se trata de defensas parciales de animales específicos y son las mismas de las que participo y sin lugar a dudas participaré en cualquier momento, quizás por la imposibilidad de abarcar todo lo que quisiéramos. Hay animales que se vuelven íconos, sean perros o gatos por la sensibilidad que ha generado la convivencia o animales como ballenas o tortugas marinas que en el peor de los casos se han transformado en íconos de moda para los ecologistas. Muchos intentan compatibilizar sus ideas sugiriendo que las cosas deben empezar de a poco, que - por ejemplo - pongan sus energías en ayudar perros y gatos porque si ni siquiera se les respeta a ellos que conviven con nosotros que queda para los demás animales. Ven la liberación animal como una utopía y lo cierto es que con los perros y gatos se ha generado un apego, mientras que con los demás "ojos que no ven, corazón que no siente". Esta vez el planteamiento también genera problemas.
Suelo revisar las cartas de los diarios y el tema de la matanza de animales abandonados es recurrente. Mucha gente dice estar cansada del tema, tacha a los proteccionistas de sentimentales, y dice "no entender" porqué reclaman por su muerte si son una plaga igual que las palomas y las ratas y por ellas nadie dice nada. Y no sé si ellos tendrán una buena respuesta a ello pero al leer una carta así considero que tiene razón. Y ese error ha sido nuestro, de nadie más.
Quiénes piensan que deben comenzar por los perros y gatos, quiénes creen que están pidiendo lo que les parece posible acorde al tiempo que vivimos, están dando un mensaje confuso y del mismo modo, antropocentrista, porque se ha privilegiado a estos animales con una asérrima defensa de sus derechos sólo por convivir circunstancialmente con nosotros, los seres humanos.
Hasta que esta persona que escribe al diario no entienda porqué los perros sí y las ratas no, lo estaremos haciendo mal. Hasta que no sea sólida la base de la defensa hacia los derechos de los animales no habrá un discurso coherente.

Si una acción no obtiene resultados es insensato seguir haciendo lo mismo. Quizás sería bueno reconsiderar nuestras acciones... Empatizar, interpretar su sufrimiento, sentir en carne propia cuales serían nuestras propias expectativas entre tanta miseria. Si queremos ser su voz, intentemos hacerlo bien. Los animales sólo nos tienen a nosotros, si pensamos y trabajamos madurando nuestro compromiso y nuestras actitudes hacia ellos, haremos que nuestro trabajo sea más eficaz.

viernes 23 de octubre de 2009

De madres e hijos no-humanos.

Una de las primeras cosas en las que pensé luego de saber que estaba embarazada fue en la madre no humana más explotada de todas: las vacas, y en sus hijos, los terneros.
Ya era vegana, la convicción estaba ahí, pero siempre hay nuevas instancias para empatizar y comprender el dolor de otros seres de manera más directa. Eso me pasó con estos animales, por primera vez sentía ese instinto, que al contrario de otros "asuntos", mientras más de instinto hay más sabio y profundo se vuelve y mientras más racional más se aleja de su esencia. El instinto en el apego madre - hijo es una cualidad propia de animales mamíferos y de algunas aves, y como pertenezco a la primera especie quizás por eso sea más fácil decir o pensar lo que una vaca no puede decir ni esquematizar (quizás) como idea, pero que sin lugar a dudas lo siente.

No hay dolor imaginable para un bebé humano como el del hijo de una vaca. Ni siquiera el peor de todos los que se tenga registro. No es posible llegar a un grado de humillación y crueldad mayor que el que el hombre ejerce sobre estas madres y sus hijos, separándolos tras el parto, para no volverse a ver más. Encerrándolos en diminutos espacios, burlándose de buena gana del ternero que busca desesperádamente encontrar el ceno de su madre en las manos de sus asesinos, atándole del cuello y alimentándolo hasta que llegue el día del inevitable final.
Los nacimientos en las granjas son particularmente tristes, esa ignorancia e inocencia donde no se entiende en que situación se viene al mundo destruye a sus madres y a cualquiera de nosotros como espectadores con un mínimo de conciencia.
Hay evidencias a la vista: videos de investigaciones donde las vacas se dejan morir luego de ser separadas de sus hijos, videos de terneros recién salidos del canal de parto arrastrados a sus jaulas, solos, hasta el día de su muerte. Vacas que lloran, aunque a tanto ser humano le parezca imposible o le sea indiferente.
El nacimiento de un hijo es una experiencia llena de nuevas sensaciones, de aprendizajes y de apego, y esto es igual para nosotros y para ellas, para nuestros hijos, para los terneros, los visones y los cerdos. Un descubrimiento del uno a través del otro, donde hay enseñanzas, aciertos, errores, juegos, miradas, afecto... todo eso, se destruye en un segundo gracias al banal antojo del hombre por un alimento que no le corresponde. No sólo bebemos leche, destruímos una familia,acabamos con todo el ciclo natural de mimos, exploración y goce, donde un hijo queda a la deriva, en la inseguridad y desesperación más absoluta de salir del vientre y no encontrarse con nadie que le brinde calor y protección. Condenamos a muerte a un bebé y a un ciclo de instinto insatisfecho para una madre que como cualquier otra se prepara por instinto para el nacimiento de su hijo, y que por instinto tiene además un plan de vida para ella y para él.
Cuando recuerdo que no pasé la primera noche tras el nacimiento de Luciano con él, me siento un poco triste. Hoy por hoy sería impensable pasar una noche lejos de él (y para él indudablemente lejos de mi), y pienso en todos esos terneros despojados de sus madres, ahora y en unos instantes más... y cada día, tras inseminaciones, encierro, partos, separaciones, dolor y vuelta al ciclo enfermizo manejado por el hombre.

Si alguien puede decir que un vaso de leche vale todo eso, es de verdad un hijo de puta.
Y esto mismo me lleva a pensar en como inexplicablemente hay mujeres que dejan el veganismo tras el embarazo. Es vergonzoso ver tantas deserciones en un momento de la vida en que podemos comprender a cabalidad el sufrimiento en una maternidad frustrada y la fuerza y conexión que existe con el ser que se trae al mundo.
Cada madre con cada cría es sumamente parecida, al menos en los mamíferos la imaginaria línea divisoria que el hombre ha creado es una fantasiosa pero poderosa forma de desconocer lo evidente y de defender lo indefendible. A veces miro a Luciano cuando se aleja tímidamente de mi para explorar lugares o situaciones, y luego vuelve rápido. Es como tantas otras crías con tantas otras madres humanas, perras, leonas, jirafas, elefantes, suricatos, zorras, con la única diferencia de que el ser humano se desarrolla más lentamente... cualquier madre reconoce desde sus entrañas como un hijo la necesita, no poder acudir a ese llamado debe ser una experiencia desesperante.
Cuando pienso en esto, no pienso en si las vacas me gusta o no, si son lindas, carismáticas o si las "amo"; no pienso en si las vacas son un animal que "me gusta" o no. Pienso en una madre y un hijo que sufren, en un destino impensado para cualquier dúo humano de este tipo. Pienso en si lo viviera yo, pienso en Luciano, y pienso y concluyo que no hacer el cambio definitivo y esencial hacia el veganismo es hacerse parte de este crimen imperdonable.
Por esa razón no podría hoy pensar de otra manera; por esta razón, una mujer vegana pasa a ser una madre vegana por comprensión, por solidaridad, por compasión, por empatía, y concluir lo contrario sería una incoherencia criminal.

domingo 26 de julio de 2009

Adios Alelí







Estos días han sido grises... inmensamente dolorosos.
He escrito tantas cosas aquí que no puedo sino escribirle las últimas palabras a una hija/mejor amiga por los 5 maraviollosos años que me regaló de sí, que han significado tanto... y que no dejan de ser un privilegio, un placer enorme de vivir, habiendo estado con ella.
Esa dicotomía tan radical entre la vida y la muerte me sumen en una tristeza enorme; en una sensación de vacío que ha ratos parece mentira. Es un martirio recordar cada segundo y construir la historia previa a su muerte... previa al momento en que un miserable drogadicto pasa las dos ruedas de su auto por sobre la vida de Alelí y de paso por sobre la de nuestra familia.
Pero quiero hacer de esto una despedida liberadora, entre tanto sufrimiento; era tan regalona que este tipo de muerte era impensable. Nuestras imágenes (de Jorge y mías) siempre apuntaban a una muerte provocada por sus problemas de obesidad, quizás postrada en nuestra cama (que era más suya que de cualquiera), mucho más vieja. No a los cinco años. No de esta manera. No sola. No tan injusta e impunemente.
Como sea, la Alelí (Loide, Arerucienta, Arerú, Alelaida, etc.) era un perra en extremo especial. Adorablemente grotezca... roncaba toda la noche y hacía ruídos de cerdo. Dormía hasta tarde y los paseos eran de corta duración para ella. No tenía problemas para meterse al mar o para bañarse. Daba besos exquisitos y se adaptaba a cualquier situación, como los constantes viajes Santiago-Taltal o la llegada de nuestro hijo, su hermano, Luciano. Alelí tenía una conciencia extraña de las cosas y aunque era floja y poco atlética cuando salíamos podíamos volver y encontrarla en los lugares más insólitos; como arriba del refrigerador o echada sobre los muebles. Abría la puerta del refrigerador y seleccionaba sus banquetes pos-comida. Durante los años en que lo hizo perfeccionó su técnica al punto de evitar ocasionar ruidos al hacerlo o de comer los alimentos dentro de la heladera sin sacarlos.
Era intuitiva, muy pocas veces actuaba sin saber porqué hacerlo... por lo mismo no ladraba mucho, salvo cuando considerara necesario hacerlo.
En invierno abría las camas y se "enlulaba": una especie de enroscamiento que hacía entre el cobertor de la cama y la frazada (nunca con más ni con menos capaz, sino sencillamente no se tapaba), podía pasar tardes enteras en eso... le encantaba.
Le gustaban también las pelotas y la gente, y la comida más que nada. Esperaba pacientemente que sus compañeros terminaran de comer para ir por sus restos y si el proceso demoraba mucho se ponía a ladrar para alertarlos y llevarlos a ladrar a los gatos para ella comer de sus platos. Le gustaban todas las cosas prohibidas, como el chocolate, los dulces de todo tipo y - extrañamente - el pimentón (en una oportunidad se comió una escarola entera solita).
Se adaptó a la llegada del bebé de a poquito, y aunque reacia en un principio, su contacto se fue volviendo tan estrecho en el último tiempo, al punto de que nadie le ha sacado una carcajada a nuestro hijo (obviando las cosquillas) como ella. Luciano solía buscarla por las mañanas para que se destapara, tocarla, sonreír cuando aparecía y aceptar con gusto sus lametones.
Alelí era cariñosa aunque sin mover un pelo de la cola. Lamía las orejas y a mi me gustaba morderla... recuerdo largas tardes de estudio acostada a mi lado; a veces se aburría, buscaba la pelota y lloraba para que se la tirara. Su primer año fue de locos, como buen beagle, destrozaba todo cuando se quedaba sola... después de ese tiempo difícil no puedo decir nada que no me agradara verdaderamente de ella. Se convirtió en una perra increible, y aunque a veces nos enojábamos (ella solía enojarse a veces e ignorarme), no duraba mucho.

El último tiempo entendía - así como tantas cosas que comprendía y que aún son un misterio para mi - que volvíamos a Santiago. Andaba extraña, ojos grandes, mirada alerta, orejas hacia atras... era una expresión muy dulce. Miraba cada cosa que hacíamos, y le explicábamos, que empezábamos una nueva vida. Nos íbamos los cuatro, nuestra familia, a un nuevo departamento, a vivir de modo diferente, y le prometía a ella de una y mil formas una vida diferente, sobretodo cuando pasábamos varias horas fuera de casa, y llegábamos a ver su dulce carita de "paja" mirándonos desde la cama.

Puedo contar cada uno de los momentos, desde que la escogí en ese criadero hasta que la tomé en mis brazos sin vida... puedo contar cada día, cada beso, cada abrazo y cada juego. No sé si ella fue feliz conmigo, sólo sé que yo fui inmensamente feliz con ella, y este nudo en la garganta me tiene espectante, tratando de contestarme a mi misma si llegará un momento en que deje de sentir esta pena tan honda, como si algo de mi se hubiese ido con ella.
Gracias gorda por darme, por darnos tanto. Te amo locamente, demasiado. Se siente tu ausencia, y duele.



jueves 18 de junio de 2009

[Mi propia declaración vomitiva]




Podría hacer un esfuerzo por enumerar las cosas que me asquean, y es que hace tiempo que deseo sacar la rabia por este medio... pero no siempre se da el tiempo ni la inspiración; sin embargo, voy a hacer algo que - según pienso - resulta más útil: voy a enumerar las cosas que me asquean de este mundo pero que objetivamente provocan un perjuicio social. Esas cosas que muchas personas defienden como "gustos", "derechos", "espacios" o "cosa mía", pero que no lo son tanto. Cosas que por ser defectos derechamente o corrupciones internas, son un grano de arena junto a otro que suman y siguen formando toneladas de desfachatez y arrogancia humana.

1. Me asquean los orgullos. Los considero nocivos, estúpidos y son casi una pandemia universal. Existen el orgullo por vivir en un territorio, el orgullo hacia los hijos, el orgullo por ser padre o madre, el orgullo por pertenecer a un equipo de futbol, el orgullo religioso, el orgullo profesional, el orgullo laboral, el orgullo del éxito social, el orgullo vegano, el orgullo gay y casi cuanto orgullo estemos en condiciones de imaginar. Hay algunos más ridículos que otros (como el orgullo de las madres que dicen "yo opté por la vida"... ¡¿Y qué podíamos esperar?! Está bien, el mundo te agradece que no abortaras! es joda?), y hay otros que definitivamente son un fiasco, (como el orgullo natalicio, esos que se sostienen por haber nacido en un territorio que ni siquiera elegiste! y lo más patético de esto y que agrava considerablemente el problema es que de haber podido elegir probablemente no lo hubieses elegido nunca, en fin...), hay otros estratégicos (me parece que el orgullo gay o vegan aunque a veces... a veces se pasa de la línea a la soberana idiotez) y hay otros penosos (sustentar la vida en los logros laborales es una forma bien patética de sentirse vivo, querido o aceptado). Lo cierto es que más allá del calificativo todos son peligrosos.Cuando pienso en males sociales, en las grandes catástrofes del mundo. Cuando pienso en las guerras, en teorías racistas, sexistas o especistas, pienso en esa palabrita asquerosa: ORGULLO.El mayor problema del orgullo es que visto inactivo parece genuino, pero basta que algo o alguien entre en pugna con dicha condición para que el ser humano pierda todo atisbo de objetividad. Así ha pasado con todos los casos señalados, así ha pasado con las guerras religiosas, con las razas, con la esclavitud, con los genocidios, con actos secretos, con los políticos y - porqué no - con los alcaldes de pueblo que tranzan imagen por ética.¿Y si puede ser genuino? difícil. Si no se tiene claro que existen cosas que pasan por sobre el orgullo y que necesariamente se debe jerarquizar al respecto... como el orgullo tiene más de pasional que de racional, entonces bastante improbable resulta pensar en trazar la línea... después de todo, si se pensara sobre ello, no concibo que existan personas orgullosas de ser "amigo de..." o "hincha de...". El asuntillo tiene bastante poco de razonamiento detrás.

2. Asquea el falso entendimiento de valores, tres ejemplos: el profesionalismo, la consecuencia y la tolerancia. Entre los abogados se da mucho eso de "ser 100% profesional", como si fuese la gran gracia. Si estás defendiendo al hijo de puta más grande del mundo, no importa "eres profesional", da lo mismo lo que haya hecho el tipo, tu "eres un profesional". Y viene una masa de seres no pensantes que ensalza esto o - en el más patético de los casos - dice un clásico "es que la vida es así, hay que hacerlo". Yallí se relativizan los conceptos y los principios, y se crea una especie de "moral excluyente". No creo en eso de la ética profesional en contraversión con la ética a secas, social o estudiada... a decir verdad me avergüenza que el concepto esté tan manoceado, sobretodo si se piensa que el asunto se reduce a un eufemismo que oculta un bienestar económico y exitista mayor.La consecuencia es otra de estas cosas. Generalmente cuando alguien se muere la gente alaba la "consecuencia", y esto es un poco gracioso... supongo que al adicto a la pasta base que muere en por una sobredosis después de que su sufrida familia intentara una y mil veces rehabilitarlo podemos "alabarle su consecuencia"; la consecuencia es un medio englobado por un fin mayor, por lo tanto, creo que la consecuencia debiera ser alabada cuando ese fin es objetivamente válido. No sé si morir como hincha de tal o cual equipo de fútbol contribuya a algo, lo mismo como simpatizante de tal o cual partido político, lo mismo la religión, el gusto por el alcohol, las juergas o cualquier otra situación general. Quizás se pregunten en que afecta esto objetivamente, y es que si miran un poco verán que tiene gran repercusión en la valoración que se hace comunmente de las cosas. Muchas personas superponen esto como valor máximo por sobre otros que en realidad lo son, y son sumamente necesarios, entonces - nuevamente - la objetividad se pierde. Suele suceder mucho con los partidos políticos y sus discrepancias, de hecho, este es el principal factor influyente cuando se escucha hablar del famoso "voto duro" (y que paja detenerse en esto), mucha gente prefiere "ser consecuente con sus ideales" (ideales que de por cierto poco se conoce en cuanto a sus orígenes, que suelen tener mucho de transmisión generacional pero poco de análisis lo que desemboca en fanatismo infundado)... entonces, la cosa pasa a ser quién gana las próximas elecciones, y nadie se acuerda, ni menciona (y sinceramente creo que muchos siquiera saben que significa) el famoso, violentado, soslayado y a estas alturas olvidado "bien común".
La tolerancia es por otro lado un invento -genial por cierto - para que el oportunista de turno tenga argumento para hacer y decir lo que quiera. Es en realidad una palabra de buena crianza, que relativiza las cosas y nos invita tácitamente a no pensarlas... mucho. Lo cierto es que todas las cosas tienen una verdad. No se puede defender blanco, negro y gris al mismo tiempo... porqué, en realidad uno de ellos será objetivamente, el correcto. La tolerancia ideológica es una arista del mismo problema, lo más complejo de todo, es que se requiere voluntad, humildad y razocinio para abordar las verdades, y desde siempre, han existido personas que no están dispuestas a hacerlo. La tolerancia es un concepto cómodo para todos, y la comodidad es su regla.

3. Asquea la gente autoreferente, porque la autorefencia es una característica del hedonismo.Todos los animales buscamos el placer e intentamos alejarnos del dolor, sin embargo, al animal humano le faltó desarrollar la capacidad intrínseca de sabiduría natural, asumir los ciclos, la valoración sencilla de lo necesario y virtuosamente prudente para sobrevivir, el disfrute real, ese que se vive con poco. Entonces, empezamos a contar: por hedonismo, hay madres que no piensan sincera y consideramente en sus hijos, que se sienten "atadas", que se sienten superadas y que creen que la vida sigue igual y que debe seguir igual tras tener un hijo, entonces delegan su responsabilidad para hacer cuanta cosa era su vida de forma no interrumpida antes de (por lo general son cosas tan banales como salir de noche, tomar o co...), no lactan o complementan, dan hierbas con la esperanza de poder ellas dormir toda la noche, y de una u otra forma, abandonan. Lo doy como primer ejemplo porque - como decía Nietzsche - "Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de traer un hijo al mundo", y esta obra tan sencilla, pasional y muchas veces fruto de la exitación de un momento es una de las cosas más fundamentales e importantes que una vez creada debiésemos cuidadosamente educar; de acuerdo a las alarmantes cifras de sobrepoblación humana, por ser consecuente con los ideales que promulgamos para vivir en un mundo pacífico, armonioso y por respeto a nuestra propia condición natural ese diamante en bruto en nuestras manos es demasiado valioso como para sembrar allí (como en tantos otros actos humanos) nuestra inconciencia y liviandad. Sin embargo sucede todo el tiempo, y donde quiera que miremos, siempre está.Por hedonismo hay gente que vive única y exclusivamente en función de sus logros profesionales, o que, incluso sin vivir en función de ellos, le encanta darlos a conocer a los demás. Me imagino que un logro profesional para ser "logro" debiese estar primero pensado para contribuír objetivamente a mejorar este mundo, pero con la estructura social y administrativa que tenemos, aunque trato de imaginar, no doy con ningún buen ejemplo de ello. Cuando pienso en el buen profesionalismo se me viene a la cabeza una buena y autocriteriosa venta de principios, ideas, tiempo y de vida. Si alguien no lo entiende, que haga memoria y piense en cuantas veces calló hasta la más miserable de sus opiniones por miedo a. Cuando hay acciones personales, sean las que sean que dejan de ser realizadas por un "miedo" respecto de algo tan externo como la condición de "trabajador", entonces algo de libertad hay restada a esa porción impagable de ser uno mismo. El hedonismo es eso: una vida en función del lujo, una vida en función del alcance material, del reconocimiento de otros, del tipo de casa, del auto, del perro de raza, de vivir en otra ciudad, en otro país, en otro momento, con otras personas, con sueldos, con barrios, con fiestas, con amigos, con bienes "mejores", es una vida para buscar pruebas de que las mejoras penden del éxito y el éxito nos tiene como centro, y en esa búsqueda hedonista la vida deja de ser eso... VIDA. Y deja de ser vida no por una cuestión de opinión personal, sino porqué esa búsqueda insatisfecha está cubierta por un manto de frustración enorme, tan grande que no frena jamás el círculo vicioso de pensar y vivir para sí mismo. Tan grande, tan fuerte y tan idiota, que les hace pensar que sus logros y problemas son los logros y problemas más grandes del mundo, y entonces no miran a alrededor y sufrimientos tan reales y tan grandes como el de los animales que se explotan para cualquier ámbito del consumo humano, la pobreza extrema de países africanos, los niños en orfanatos, el trabajo infantil se reduce a un "la vida es así" o a soltar mil pesos una vez por mes .... que importa saber si sienten, a que nivel piensan, que hacen, que es de sus vidas, y que pueden hacer por ello si con la puta vida propia tienen suficiente y - francamente - a veces pensarán en ello, aunque poco se haga y en el fondo (bien en el fondo) poco les importe el calvario ajeno, mientras no sea el propio.
Todas las "almas" autoreferentes de este mundo forman el día a día de una historia que se sustenta en errores y mejoras mediocres, y vuelta a los errores y otra vez mejoras mediocres. Es cierto, la autoreferencia a veces puede ser hasta graciosa, pero no deja de ser nunca pernicioso, por lo acumulativo que suele ser. Desde el relato de lamagnífica vida, el miedo insuperable a parecer looser hasta la señora que "eutanasia" a su perro porqué ella no soporta verlo sufrir. "Com’ era e dov’era", y todo lo demás a la misma mierda. Piénsalo, el mundo sigue siendo tan rudimentario en su estructura, tan primitivo todavía, que con poco esfuerzo se va perdiendo la capacidad de sorpresa.

4. Otro asco es la libertad, en todos lados se habla de libertad y a todos les gusta autoconvencerse o bien hacer creer a los demás que estamos siempre a un paso de la libertad, como si evolucionáramos a ello constantemente. No conozco a ningún ser humano libre. Conozco animales no humanos libres pero animales humanos no... esa es una motivación personal muy grande para ser activista por la liberación animal. Los humanos no son libres, y la forma de vida que actualmente se cultiva nos deja a un paso de la libertad absoluta con todos los riesgos mentales (y para que mentir... también sociales) que eso conlleva, o cada vez más cerca de tranzar mi vida bajo cualquier circunstancia. Esto claro, es juzgado desde mi concepción de libertad y de algunos autores cuyas ideas me han convencido, pero no de todos... sin embargo, existe la idea más aterrizada y perniciosa, que expongo: la idea de la libertad económica. Según esto entonces, puedo tener 4 autos, 4 casas, varios terrenos, empresas que contaminen y deforesten el hogar de otros seres (cualquier animal humano o no), puedo ir a donde quiera, contratar cualquier servicio, pagarle a una "nana" una miseria, puedo optar por el colegio, puedo llevarlo a un buen médico. Sin embargo - al menos en Chile - seguro me voy a la cárcel por educar a mi hijo en casa, en el caso de que lograra hacerlo, siendo que mi mayor y mejor argumento es que no conozco ni un sólo profesor o establecimiento educacional que enseñe y eduque desde esencia. He visto faltas de ortografías, ignorancias impensables, pensamientos groseros y poca tolerancia con los preguntones, y esto por nombrar problemas triviales, entonces ¿A quédebo aspirar?, ¿Donde esta mi límite de libertad social?. Lo mismo pasa con las vacunas, los médicos, la alimentación y los famosos "derechos" que si no quiero ejercerlos me sancionan... ¿alguien les explicó que hay derechos que no queremos?. Estas ideas medio retorcidas de derechos y libertad son injustas, lisa y llanamente porque no tienen ni un ápice de igualdad en sus aplicaciones, no contribuyen a fundar valores, en todos estos casos es dable pasarse por donde más apetezca la solidaridad, la compasión o la "igualdad"... y si no queremos caer en este juego viene el problema del resentido social, de la desadaptación y de la sociopatía y si no asumes esta vida IMPUESTA con una sonrisa pasas a ser un amargado de mierda. Así las cosas, el juego de la libertad social, la libertad "moderna" y sus normas termina por causarnos un cáncer de ira inextirpable.




No me gusta el mundo, así como esta. Ese en el que vivimos sin vivir realmente... no me gusta saber que tengo está, una vida, y me están diciendo constantemente como debo o no debo vivirla. Creo en los límites, pero en los límites de conciencia. Y ese es mi quinto y mayor asco: la valoración supérflua que tenemos de las cosas: si se es o no profesional, si uso tal o cual ropa, si sabemos algo sólo porque conocemos el nombre de los ministros de turno o las noticias de la mañana... el conocimiento es mucho más que eso. La vida en sí es mucho más que conocer como funciona un deficiente sistema humano y hacernos parte de ello, jugados, como podríamos hacernos parte de otras tantas luchas sociales, sólo que nos molesta tanto y nos es tan poco cómodo asumir la postura minoritaria, que cada cosa que hacemos esta encaminada a eso: a autosatisfacernos, a sentirnos tranquilos, a que nos digan como criar a nuestros hijos, como pensar,que cosas ver, que música escuchar, porqué alegar, porqué no, a sonreírle al poder, a tentarlo si tenemos la oportunidad. A votar, a respirar sin oler, a tocar y no sentir, a que se muevan las hormonas porque si no tienen eso, la tv y el computador el mundo te supera. Me asquea profundamente, sobretodo que el ser conciente sea visto como algo extraño, y la inercia sea la regla.

viernes 22 de mayo de 2009

"La falsa libertad" de G.G.

"Con tantas realidades evidentes, existen dos posibilidades: o el ser humano es un ser miserable y estúpido desde lo más profundo de sus entrañas, o la costumbre adormece señores... y nos hace volvernos parte de las más grandes atrocidades, nos hace volvernos parásitos de las decisiones ajenas, de las opiniones y de las reglas sociales.
Nosotrxs, lxs que odiamos profundamente la aceptación de lo injusto, lxs que nos quejamos de los pasivos que asienten a todo y a todos, lxs que reconocemos que existe un problema y tratamos de solucionarlo, somos siempre "los conflictivos", los que "buscamos la quinta pata al gato", "los críticos", los "inconformistas", los que "se las saben todas"... nosotrxs, somos los que estamos mal, simplemente, porque no miramos la espalda de los que anteceden nuestra fila, sino porqué nos damos vuelta a mirar al mundo caminar en contra de nosotros. Simplemente porque - si caminamos al contrario del mundo - desarmamos todo el orden social.
La historia, ha visto mermado sus dogmas por personas que fueron capaces de mirarle la cara a todos para cambiar una realidad social; las mismas personas que hoy critican a los que luchan - así no sean blancos adinerados y de sexo masculino - verían mermada su calidad de vida si no hubiese existido gente capaz de armar una revolución social de proporciones hasta acabar con el injusto. La misma gente que hunde el ideal, hace de su reacción un arma contra su propia condición.
Nosotrxs hemos venido para pelear, hemos asumido esa razón de vida. Nosotrxs: perdidos, desadaptados, profundamente disgustadxs y asqueadxs con el mundo que nos ha tocado vivir, tenemos asumido un compromiso de por vida con la ira, con el desasón y la sed de conocimiento y realización, sabemos cuantas veces tendremos que actuar, sabemos cuanto tiempo en vela, seguiremos de pie. Nosotrxs, en esta sociedad vomitiva, somos el arma de realización y liberación del mundo... porque no sólo reconocemos lo injusto, sino que tenemos los cojones para luchar por romper con esta realidad." (G.G.)

viernes 1 de mayo de 2009

"Te lo dije"






Con el mismo tono y la misma predisposición negativa que la mayoría tenemos a un "te lo dije"... pues así viene: te lo dije.

Por TU CULPA existe la influenza porcina.
Por TU CULPA, carnivoro demandante de alimentos sangrientos e insalubres, de un cadáver poco fresco, que pasó su vida hacinado junto a otros que han muerto tan desgraciados como el que comes.
Por TU CULPA, que tu liviandad intelectual y la poca evolución de conciencia te lleva a conformarte con un "ojos que no ven, corazón que no siente". Por ti, que poco piensas... más allá del asado de fin de semana.
Por TU CULPA, ser humano poco humilde. Tus aires de señorío sobre el mundo, tu Dios, y tus arribismos divinos te han llevado a pensar poco y actuar mucho, a perder la conciencia, a vivir adormecido sintiéndote guarnecido.
Por esa culpa, TU CULPA, deforestas la tierra, cambias los bosques por cemento, creas expectativas de la nada, creyendo que "nada te puede pasar". Ni tu Dios - finalmente -ha podido librarte de las enfermedades, porque el trato indigno hacia los animales y la reducción de costos van cabando tu propia tumba.

Por eso, es un buen momento para refregarte en la cara que es TU CULPA... Para ver que como especie, tenemos lo que merecemos, y el único problema de eso es que nunca logramos hundirnos solos. Ojalá fuese posible hundirse solos... la tierra se estremecería de alegría.
Por TU CULPA, asesino, carroñero. Por TU CULPA, carnicero, Por TU CULPA, consumidor.

Sólo por tu culpa, que vengan tus próximas culpas hasta que Gaia se extirpe el cáncer.


miércoles 15 de abril de 2009

Liberaciones


www.rescateabierto.org es la página Web, filial de una organización española, que se ha encargado de mostrar la ‘otra cara’ de las liberaciones de animales; cuando pensábamos que la modalidad del FLA era la norma… los activistas han mostrado que existen formas alternativas de hacer las cosas.

Se trata de liberaciones a cara descubierta, donde activista en cualquier momento del día, entran a algún centro de explotación y le devuelven la libertad en la medida de lo posible a los animales que les sea posible rescatar.

Los videos son promocionados por Internet, están disponibles para todos quiénes los quieran ver, existe la organización detrás y puede conocerse sin esfuerzos la identidad de los activistas que han liberado a los animales.

Aunque la modalidad se ha hecho masiva en este último tiempo gracias a los activistas españoles, las liberaciones a cara descubierta y a plena luz del día no son un fenómeno actual. En Inglaterra durante los años 80’ se realizaron liberaciones masivas, a vista y paciencia de la policía y con un efecto avasallador en lo que a efectividad se refiere.

Como quiera que se trate la acción directa que libera animales, existen cierto tabúes, mitos o principios al respecto, que son promocionados por simpatizantes u otros activistas (casi nunca – curiosamente – por quiénes las llevan a cabo) y que creo que merecen ser analizados.

Algunos de ellos tienen que ver con la mala apreciación que se hace de los riesgos. Y es que – al menos en este país y en Argentina – existe una especie de paranoia colectiva por la acción directa. Se usan encriptadores (lo que no es malo), se suele pensar que los computadores están interceptados (lo que sí es malo), y muchos de ellos piensan que son el activista por la liberación animal más buscado del país (lo que es muuuy malo). Lo cierto es que en estos países la acción directa en el movimiento es totalmente desconocida. No representa una amenaza real y no le quita el tiempo a ninguna fuerza de defensa local… lo más probable es que muchas de ellas pudieran llevarse acabo tomando los mínimos resguardos y pasara desapercibida o culminara con una investigación infructífera. Estas paranoias – con un dejo enorme de egolatría, hay que decirlo – limitan muchísimo las potencialidades de cada uno de nosotros como activistas, precisamente porque se condicionan las opciones a una amenaza absoluta e indiscutiblemente irreal.

Otra ‘norma’ es ‘nunca decir que estoy de acuerdo con éstas prácticas’… esto, porque aparentemente el hecho de reconocer simpatía o apoyo a quiénes la realizan te vuelven sospechoso de los actos. En este sentido, los riesgos son mínimos; aunque representan decisiones personales, no creo provechoso negar que lo que haga el FLA o los activistas de rescate abierto sea bueno; al contrario, debiésemos promover hasta el cansancio dichas acciones, por ser la materialización misma de la liberación animal. Dar la libertad, sin discursos, sin fraseos, sin pedirle a nadie ‘por favor’, sin tranzar valores pequeños, como la propiedad o la libertad económica, por la vida y la libertad de los animales, eso es la liberación animal, eso quiere el veganismo, por eso se lucha cuando hablamos de ‘antiespecismo’. La liberación de animales está llena de valores, si nosotros no tenemos cojones para reconocer que se trata de una acción correcta, imitable y necesaria, no esperemos que el promedio de la población especista de este o cualquier otros países les de su apoyo.

Sin embargo, este no es el problema más grave de negar que estamos de acuerdo o no con la liberación de animales; el problema más grande es que entorpece enormemente cualquier opción que se quiera llevar acabo porque no permite ni consejos, ni coordinación… en otras palabras, pareciera ser que cualquier acción debe ser ‘iluminada’ para la célula (y ni hablar de los casos cuando se trata de acciones individuales), mientras nadie es capaz de tenderse la mano debido a tomar falsas e innecesarias precauciones. “no es bueno hablar de esto por este medio”, “de eso yo no hablo”, “si has hecho algo no me cuentes”, “no te puedo contestar eso”, “no preguntes”, “de eso no se habla nunca”. Ninguna de estas frases es procedente en el sistema de países como Chile y Argentina. De tratarse de un miembro de SHAC esto sería completamente comprensible, necesario y hasta imprescindible, pero en Chile se trata sólo de perder valiosas oportunidades de encontrar afinidad en sus sistemas de trabajo y de formar grupos de apoyo que serían necesarios en el futuro de convertirse la acción directa en un problema para las empresas, el estado y la moral social.

Sólo a modo de dato, en lo últimos estudios sobre crimen organizado, figura en último lugar y en la categoría de amenaza “controlada o inexistente” el ecoterrorismo (entendido como algunas de las acciones más útiles del ELF, por dar un ejemplo); y que hablar del Frente de Liberación Animal, sucede incluso que actos de boicot a empresas o desaparición de animales no suelen ser nunca vinculados al movimiento por la liberación animal.

Este análisis no tiene nada que ver con la procedencia o no de la acción directa, no es un paralelismo entre los rescates abiertos ni el FLA, ni siquiera es un paralelismo directo entre la calidad de los activistas de este lado del mundo con los Europeos o Estadounidenses; esto pretende sólo esclarecer un campo que nos ha llevado a proceder de una forma sumamente errónea. Porque es indiscutible que existe una conexión indisoluble entre el nivel de compromiso, el tipo de activista y la respuesta o realidad social que nos corresponde, resulta así ser que – curiosamente – la acción directa sigue en ascenso en los países en que representa una amenaza real, y que – en lugares como Chile o Argentina – se mantiene detrás con acciones de bajo impacto realizadas de forma muy esporádica.

Si hay algo en lo que concuerdo plenamente con muchos es en lo personal que es la decisión de realizar este tipo de acciones: el veganismo es exigible como principio ético, pero ni el activismo ni lo que se está dispuesto a dar por ello se hace exigible. Corresponde a decisiones personales que se conjugan con muchos factores internos, y que se juzgan de forma individual… del mismo modo como no puede juzgarse el valor de los rescates tras un pasamontañas o a cara descubierta. Cada uno tiene sus motivos, cada uno asume sus riesgos, pero este equilibrio supone eso: asumir riesgos reales y no riesgos potenciales o inexistentes que nos atan de manos. Para algunos puede suponer insignificantes consecuencias, sin embargo las críticas que se hacen a la acción directa suelen ser bastante infundadas. Muchas personas apelan a “pan hoy hambre para mañana”; muchas veces la acción directa permite terminar de forma definitiva con centros de explotación o políticas públicas. Se habla de “nula motivación o educación”, lo cierto es que es difícil no verse motivado y sonreír cada vez que se conoce de liberaciones en algún lugar del mundo; las fotos y videos de conejos o perros corriendo a su libertad son capaces de parar los pelos, y llevan a muchos activistas a concientizarse y plantearse su relación con el activismo, y como es que este tipo de acciones materializa todos nuestros principios. También educa: educa en cuanto a solidaridad, replantea toda la jerarquía de valores sociales tradicionales, cuando es capas de mostrar que existen personas capaces de perder su libertad por darle la libertad a otros y cuando enseña que no todo en la vida es tranzable frente a la propiedad, la economía y el trabajo.

No creo en los héroes, ni juzgo personalmente a todos con la misma rigurosidad (después de todo cualquier persona que grita a los cuatro vientos que su tiempo lo ocupa liberando animales tampoco es el equilibrio al que me refiero con todo lo que he escrito).

Quemar una dependencia de HLS y darle de comer a un perro abandonado son la misma cara de un compromiso asumido. Más allá del ejemplo, con la acción inmediata se expande todo lo que en teoría hemos estado profesando.

http://www.youtube.com/watch?v=5scgUF_ftJY

http://www.youtube.com/watch?v=F462mDislHE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=8WTSUGetKFc

http://www.youtube.com/watch?v=brfJm1dEJk4

http://www.youtube.com/watch?v=brfJm1dEJk4&feature=PlayList&p=9C2CA775A45BD777&index=4

http://www.youtube.com/watch?v=RJjvEZNqt7Q

http://www.youtube.com/watch?v=6mC8xbgH08U&feature=related


lunes 13 de abril de 2009

...

Cuando una persona se enfrenta al lado desagradable de "comer carne" [obviando que el lado agradable no existe], suelen darse excusas particularmente llamativas.
En no pocas oportunidades, la mayoría se excusa diciendo que no matan directamente al animal, hay que preguntarse entonces quiénes son esas bestias frías y sin sentimientos capaces de cometer dicha atrocidad ¿? Esas que lo hacen para que ud. goce de un pedazo de carne y que por ende le prestan un servicio. Cuando alguien responde esto también reconoce implícitamente que hay una conducta moralmente cuestionable (si no indebida), porque admiten que en el "grado" de ejecución del acto, no son "capaces" de llevar acabo la acción más directa. No se en que sentido la variación los justifica. Quizás quieren parecer más justos, cuando en realidad parecen más cobardes. Creen que no matarlos los lleva a un término medio para lavarse las manos del maltrato, cuando en realidad parecen mediocres. O bien consideran que tienen que justificarse frente a nosotrxs de algún modo, cuando en realidad no han entendido ni una puta palabra de la idea.

Otro argumento "particular" es el célebre, repetitivo, y - a estas alturas - gracioso: "las lechugas también son seres vivos". La explicación biológica dejémosla para el final; esta supuesta justificación que es una aberración moral por donde se le mire. La lógica de "si no puedo dejar de maltratar a uno no puedo dejar de maltratar a ninguno", haría estragos [de hecho los hace] si la extrapoláramos a otros ámbitos de nuestra vida. La decisión moral que le corresponde ha esta gente - tan preocupada por el bienestar de las lechugas - sería volverse frugívora (opción 100% viable por lo demás), pero en ningún caso seguir comiendo vegetales y animales dado que al decir esto, comprende que hay un grado de experiencia sensible que debe procurar alivianar. MAL. Para suerte de ellos, los vegetales no poseen sistema nervioso central, corazón ni cerebro, que son los que permiten sentir de modo complejo, dolor y placer. (veganos, cuantas veces han repetido esto?). Lo peor de todo es que ellos no procuran aminorar ningún problema, hablan de los vegetales de forma defensiva, para excusarse. En realidad, no dejarían de comer nada, la lechuga y la vaca le dan lo mismo.

Otras personas apelan a su conciencia humanitaria, diciendo que "por culpa de no comer carne, en África se mueren de hambre". Es por lo menos curioso creer que la gente muere de hambre por no comer animales, mientras Rusia usa sus países como basurero y mientras países desarrollados se llevan todos sus recursos. Si África está como está no es por culpa de no comer vacas (comen a otros animales), si no por la tremenda desigualdad que se ha generado y la agresiva internación en sus territorios de países del primer mundo.
En estos casos corresponde - por lo menos - que aquéllas personas rechacen terminantemente productos de importantes transnacionales instaladas en el continente.
Lo cierto, es que esa misma persona no tendrá problemas - tras su conciente y filantrópico argumento - en pisar un Mc Donald sin atisbo de remordimiento.


Es dable la búsqueda de argumentos, nosotrxs mismxs incluso, dedicamos tiempo a escribir sobre veganismo, a dar argumentos en defensa de la liberación animal; estamos siempre pensando en los métodos de defensa, en teorías que derriben otras y que permitan un elevado y mayor entendimiento de lo que ser vegano y estar a favor de la abolición de la esclavitud animal significa... sin embargo, la teoría de la liberación animal se reduce a algo tan básico como conocer el dolor de otro, ponerse en el lugar de él, y abstenerse de ser parte de ese dolor.

Por regla general, la gente pone objeciones ante los derechos animales; si tienen o no tienen alma, si piensan o si no piensan, si tienen conciencia de sí mismos o no. Lo cierto es que el único conocimiento que requiere que tomemos una decisión moralmente correcta respecto a ellos es la capacidad de sentir. No existe otra; donde observamos el sufrimiento, donde existe un pez retorciéndose a los pies de su asesino, donde existe una vaca gritando ante una marca candente; donde se hallen pollos y pavos agonizantes, leones rotando una y otra vez en sus jaulas, simios abrazándose en sus pequeños caniles, ojos aterrados de ratas y conejos, existe un dilema ético... pequeño para nosotros, pero capaz de cambiar determinantemente la vida de esos individuos.

Hacer un pequeño ensayo mental, tratando de imaginar y de sentir en carne propia un minuto de ese interminable calvario: donde no hay espacio para moverse, donde se escuchan los gritos de sus pares, tratar de caminar dos pasos sin poder hacer más durante toda una vida, sentir los golpes y finalmente la muerte, puede ayudarles a saber que el veganismo no es una filosofía de vida, ni una opción personal, ni una decisión reservada a los "amantes de los animales". Ser vegano es respeto, nada más que eso. Respeto por un dolor que no se manifiesta en nuestro idioma, pero que inunda cada rincón de este planeta cada vez que pensamos y fomentamos la idea de que son "vidas inferiores". Hablamos de la esclavitud, del racismo, como épocas pasadas y superadas... sin darnos cuenta de que somos parte de tiempos donde los crímenes se cometen segundo a segundo y en cifras nunca antes registradas en la historia sin que nosotrxs hagamos nada.
Por favor, hazte veganx.


[Demasiado sútil para mi estilo... ya está XD]


jueves 17 de julio de 2008

EL FENÓMENO DE LOS "SALVA BALLENAS"


Últimamente abundan los defensores de las ballenas. Hay poleras, nicks de msn, fotologs, gente por todos lados pro-ballenas. "Salvemos a las ballenas" dicen todos, y forman ballenas, vienen "famosos", gritan, lloran, repiten los que otros les dicen [esos otros son generalmente organizaciones aparecidas de neohippies de estrato socioeconómico alto o - en el mejor de los casos - información promovida por las organizaciones de origen que suelen llevar adelante estas campañas desde greenpeace hasta la CDA, en el caso de Chile y valorando en ese tramo la diversidad de organizaciones que separan a ambas].
En lo personal, me pregunto que sucede con las ballenas. Entiendo a las señoras - con las cuales ya resulta difícil trabajar y quiénes entienden del ideal por la liberación animal comprenderán perfectamente el porqué - "pro mascotas"; lo comprendo por el apego visual y el dejo de impulso puramente sentimental que las lleva a trabajar en ello. Entiendo que han convivido toda la vida con perros y gatos, y que después de todo van a pensar siempre que el perro lindo es blanco y peludo y al diablo con lo "flaite" de esa idea porqué - después de todo - están dispuestas a ayudar a cualquier perro o cualquier gato. Y entonces, aunque pongan veneno para ratones, rindan culto a la tauromaquía y Sebastián Jiménez sea un semi Dios en sus vidas, suelen estar demasiado avanzaditas de edad para hacerles comprender y pedirles que en sus tardes de té con las amigas conozcan a Gary Francione o para someterlas a algo tan fuerte como Earthlings. [En el fondo creo que deberían hacerlo, pero me remito al trabajo de llevar la fiesta en paz antes de no hacer nada cuando las opciones son así de acotadas].
En fin... por todo lo dicho, comprendo la defensa no argumentada de perros y gatos en la gente promedio. Lo que me irrita es la MODA de salvar a las ballenas... y es que se genera todo un fenómeno digno de análisis.
Hace unos cuantos meses, cuando el debate recién se apreciaba de forma mediática, la ministra de medio ambiente ante la pregunta de que opinaba sobre los activistas de greenpeace que se lanzaban sobre las ballenas para salvarlas, respondió que le parecía "excelente", que se trataba de "... jóvenes valientes, cuentan con todo mi apoyo; comprometidos con la ecología; que luchan por sus ideales y deben seguir adelante".
Me pregunto si opinaría lo mismo sobre las liberaciones de animales en granjas - por lo bajo - del FLA, hasta de Barry Horne y de todo eso que ya sabemos... ¿Le habrán gustado las bombas de pintura al bioterio o la liberación de caballos en sept. pasado?.
Pues no. Eso es terrorismo, y pobre de mi por ponerlo en tela de juicio.
Entonces, ¿Dónde está la esencia de este asunto?.

Las ballenas están en peligro de extinción: efectivamente, hay especies de ballenas que están en peligro de extinción. Esa es y ha sido siempre la "suerte" por devuelta de los animales que caen en el libro rojo. Porque por estar en peligro de extinción, los humanos generan una especie de empatía personalizada con esas especies y - como no - apelan al argumento de "las próximas generaciones MERECEN conocer a esta especie"... de antropocéntrico ya verán lo cuestionable que es. Y por ser antropocéntrico (visto sólo y sólo desde el punto de vista humano), pierde objetividad en su consecuencia moral (lo que sabemos que es un defecto del ser humano), y por lo tanto es, en palabra muy simple: "malo"...
y ya eso de merecen me parece descarado.
Lo cierto es que a un animal - sea una ballena o un cerdo o un pollo - no le influye en su sufrimiento personal o en su manera de vivir la falta de libertad a la que el yugo humano le somete, que en su especie queden 10 individuos o 90 millones de ellos. Su sufrimiento es único e inigualable en la forma de experimentarlo, del mismo modo que sucede con nosotros los humanos... y esto no cambia en nada si somos 15, 60 o 2.000 quiénes sufrimos. El punto es que estamos sufriendo y que queremos frenar dicho sufrimiento.
Por eso quiénes se impactan con las imágenes de ballenas ensangrentadas siendo arrastradas a un barco ballenero debieran aplicar esa lógica extendida y darse cuenta de que la comida diaria está llena de ello, y probablemente de algo un tanto peor pues se trata de animales con una agonía mucho más prolongada. Nacidos, criados y asesinados en la miseria.
Salvar a una ballena o salvar a una vaca, es lo mismo, tanto para el animal salvado, como para las respuestas internas que nos demandan nuestras acciones. En lo profundo, en lo esencial, en el análisis sustancial: no hay diferencia alguna.
Lo mismo corre para el asunto de "merecen conocer". ¿Pueden ser incentivados por un fin tan egoísta de prolongar la vida de un animal sólo para satisfacer la curiosidad humana? Hablamos de animales que mueren y sufren, cuya superviviencia no va por el lado de la especie, sino del ser como tal. Si lo entienden en su lógica, comprenden también que ese argumento es burdo, y que en razón de él también puede justificarse que el día de mañana se reanude la caza de osos pandas por ejemplo, o de las mismas ballenas como ya sucedió con la CBI y, en general, la dominación así de cualquier otra especie por el "interés" y "mérito" humano. ¿No les gustaría verdad?, "pro ballenas".
Si no es el peligro de extinción, entonces ¿Qué es lo que mueve a estos surfistas recién aparecidos, activistas chantas, adinerados ociosos, juventudes partidistas, y profesores que no saben como completar sus horas de clases?.
Fácil, a ellos los mueve el medio. Ya he hablado de eso y aunque lo repaso una y otra vez en mi mente pensando en lo decadente que es, ésta vez no me detendré en ello. El asunto es pensar en que lo mueve a nivel más macro: autoridades, ministros que apoyan el ecoterrorismo, presidentas discurseando, firmas y firmas, cartas que van y que vienen.
¿Todo por las ballenas?.
El simple hecho que motiva que nos interesemos en las ballenas es que no tenemos ningún interés en ellas.
Claro... culturalmente nunca su masacre ha sido parte de nuestra ya bastante sangrienta dieta y culturalmente tampoco hemos posado nuestros ojos con deseo en ellas. ¿Entonces? aprovechamos de mirarlas, de cara al viento con cierto aire místico en los ojos. Conexiones con la naturaleza, la pureza del mar, la fuerza de la tierra y cuanta palabrería estúpida que valida el momento. Luego se baja de la lancha y en el mejor de los casos para el estado y el empresario particular, llega a un resort que dejó a cientos de individuos de otra especie [especie con mala suerte porqué aún nadie le da importancia ya que nunca han estado en peligro de extinción, incluso, quizás sufrieron la peor de las desgracias que es ser considerado parte de la "plaga", lo que hace más "justificable" su matanza] y cena cómodamente el cadáver de turno.
Pero son y seguirán siendo "oooh las ballenas!..." y putearemos a los japoneses, porque dicen que las cazan para investigación científica pero en realidad las quieren para comerselas. Quizás debieran incentivarles a probar la exquisitez de los músculos de vaca o de cerdo, para acabar con ello.
Yo pienso que los japoneses no debieran complicarse tanto, aún cuando me llena de ira ver a las ballenas en esa agonía y cuando agradezco profundamente - NO a cualquiera - sino a los veganos que dieron la pelea por ellas mientras la CBI se reunía; que no manchan la batalla, gritando consignas en favor de las ballenas sin comprender siquiera el porqué las gritan.
Porqué no podemos exigirle nada a nadie mientras no logremos un actuar consecuente de manera única y global.
India nos mira con recelo porqué comemos vacas, sus animales sagrados. Los chinos comen perros y gatos, Los japoneses comen ballenas, hay tribus humanas que se comen a los de su misma especie, y en este lado del mundo comen cerdo y pollo... ¿y ustedes quieren hacer comprender al mundo que su cultura es suprema y válida y que el resto del planeta está equivocado?. Un planteamiento como este me hizo volverme vegana hace 4 años; y aunque intente comprender la disfuncionalidad de los actos que los seres humanos emprenden a diario, la ingenuidad que hay en seleccionar la especie que debe vivir y condenar a las especies que deben morir sin decir absolutamente NADA, sin un argumento, sin una razón real, no puedo encontrar la explicacón. En el fondo, creer que una vaca "está" para comer y que las ballenas "deben" ser salvadas obedece al efecto "popero" del medio y la fuerza de la cultura local. ¿Es triste vivir condicionado a todo? te lo pregunto a ti, que vives de acuerdo a lo que te dicen, que tus parámetros del bien y del mal están fundamentados sobre lo que te dice un diario, un noticiario por la mañana, o el código de Bello.
Que el mundo haya sido siempre de un determinado modo no significa que no pueda ser distinto.
Supongo finalmente, que las ballenas son a otras especies lo que Ingrid Betancourd es a los otros secuestrados de las FARC, o lo que Madeleine Mc Cann es a los millones de niños perdidos en el mundo. Ninguno es más que otro, ninguno en su situación prevalece, más que por la conciencia que el mismo ser humano crea respecto a ellos; y se engaña a sí mismo creyendo en triunfos poperos.
El triunfo no llega hasta que la labor está completa... y la labor nunca estará completa hasta que no se actúa con consecuencia: de suerte que, si eres pro-ballenas pero no te detienes a alimentar a un perro abandonado, o llegas a comer un suculento trozo de algún animal, ERES UN HIJO DE PU.

[eso quieroe decir que la capacidad intelectual es reducida mientras los fenómenos sociales tienen una repercusión y condicionamiento elevado en la persona... pero me pareció una buena forma de resumirlo, con la cuota de ira necesaria]
=)




jueves 8 de mayo de 2008

Cotidianeidad y Veganismo


Ni tan cotidiano. No es tan cotidiano estar embarazada (o ya parece que sí!), tampoco que un volcán entre en erupción, ni ser una actriz famosa vegana y que te inviten a un programa de tv... pero sin duda es ilustrativo, de un montón de cosas que - sumadas a todo lo que el veganismo implica por sí mismo ya - se debe soportar.

Me ofende cuando la gente me pregunta si voy a dejar de ser vegana ahora que espero un hijo; si alguna vez hubiese pensado que a lo largo de mi vida tendría que dejar de ser vegana por alguna razón [hijos, vejez, enfermedad] nunca lo hubiese sido. Estoy tan segura que mi decisión se condice con la naturaleza biológica y ética de la condición humana, que sé que lo que decidí hace cuatro años es una decisión de por vida.
Durante esa misma cantidad de años he repetido incansablemente una y otra vez las mismas cosas a mis cercanos [se puede vivir perfectamente siendo veganos, todo puede adquirirse del reino vegetal y de alimentos enriquecidos, nuestra estructura fisiológica y metabolismo están adecuados para una dieta puramente vegetal, somos la única especie que consume leche después de los seis meses y de una especie que la produce para los requerimientos de su cría... etc.] para que luego, esos mismos, me pregunten si dejé de ser vegan, o - sutilmente - si estoy tomando leche.
Me preguntan también si mi hijx va a ser veganx, y aunque nadie dice nada ante mi respuesta conozco en esas miradas de reproche lo que están pensando: que debería tomar decisiones libremente, que le voy a hacer un daño. Evidentemente, no sé que es lo que va a suceder, aunque sin dar alarder de positiva, me parece que lo más lógico y probable es que mi hijx, vea con claridad la verdad que los padres "comunes" no muestran a sus hijos. Y que crezca - aun cuando se sienta inadaptado a esta cosa llamada sociedad que funciona bajo una incoherencia insolente - con una igualdad indiscutible, sabiendo admirar las diferencias desde las perspectivas del conocimiento y la experiencia, pero sin que esas diferencias [que en realidad son meras herramientas de supervivencia, sino pregúntense que sería de ustedes frente a otras especies sino fuera por la racionalidad "GRADUALMENTE" distinta a la de los demás animales] pasen a ser parte de un complejo de superioridad y egoísmo.
Es obvio que puede decidir lo que hará: puede decidir si comer carne o no, puede decidir si ser un femicida o no, puede decidir si salir a drogarse o a robar o no hacerlo. Pero sus padres serán sus parámetros de moralidad y así como le enseñamos todos que estas últimas tres cosas están mal, también le enseñaré que someter y esclavizar animales - como nuestra civilización lo viene haciendo hace millones de años - bajo una antojadiza e infundada idea de superioridad es éticamente incorrecto, y que comer carne entre muchas otras cosas, es ser parte de ello.
Lo demás, lo hará el mismo y los animales que circunstancialmente deban rodearlo. Todos sabemos que entre niños y animales hay una relación de igual a igual en la generalidad de los casos, y que es el dogma y la cultura especista de ustedes lo que destruye esa maravilla de la inocencia y la sencillez.
Decir que se le hará daño, es un absurdo. Lo he explicado tantas veces que no vale la pena explicarlo de nuevo; y preguntarme (o insinuarme) si me "calmaré" con el nacimiento del bebé me irrita aún más... no he hecho nada significativo hasta hoy y siempre esperé hacerlo más adelante con lo que vaya construyendo, tengo planes que no han cambiado, que se intensifican, que se hacen poderosos en mi mente y cosas por las que siempre he abogado, preocupaciones y alertas que no dejo de lado... más aún, tengo potencialmente un nuevo activista! como pueden esperar eso?!!
Luego, el problema en Chaitén y los animales abandonados: absolutamente conciente del error que se comete pero a fin de cuentas algo me dice "que otra cosa se podría esperar". Hago una distinción [y corríjanme si estoy equivocada] que me ha tenido pensando en el asunto, incluso pensando en si apoyar - aunque de una forma tan abstracta y poco servible desde aquí - la campaña para salvar "perros y gatos". Terminé autoconvenciéndome de que sí, en razón de las característica de uno y otro y las razones que nos hacen responsables, aunque sé que a simple vista parece especista.
La razón? la calidad de uno y otro: el destino de esos que fríamente la prensa llama "cabezas de ganado" no hubiese sido mejor si se les traslada; de salvarse seguirán siendo lo mismo: mercancías, propiedades humanas, explotadas y hacinadas. Me pregunto que tan malo será para esas vacas sobrevivir unos cuantos días en ese terreno hostil y contaminado, pero siendo plenamente libres, sin un palo que golpee sus traseros, sin que los obliguen a ir a donde no deciden. ¿Un corto descanso que lleva la muerte valdrá más la pena que la vida entera de esclavitud? no lo puedo contestar yo. La lógica me dice que sí, como el ejemplo de los esclavos en Estados Unidos dentro del 1800.
Los perros y los gatos parecen distintos porque - aunque no en todos los casos - suelen ser objeto de amor y preocupación de sus compañeros humanos; además con ellos hay un compromiso adquirido, que implica afectos, y de no morir tienen una esperanza de vida con expectativas mucho mejores que la de los animales "cosa". Es cierto, pese a lo que digo sabemos que la gente comete el gran error de comprarlos como mercancía, de juzgarlos y condenarlos según su belleza o su fealdad, de darse estatus a través de su pedigree [lo que aprovecho de decir, me parece patético], pero tienen culturalmente una posición diferente. Es cuestión de probabilidades el hecho de poder seguir viviendo y en buenas condiciones, algo anulado completamente respecto de los animales explotados.
Acto seguido tras la evacuación de las "vidas", como dijo un periodista [dicho sea de paso, los animales también son vida], las parvularias y sicólogos salen hablando del "porqué los niños extrañan a sus animales": dicen que hay una relación entre el animal y su rutina, que se sienten descolocados por la situación y por eso "generan" esos afectos.
Ayer los escuchaba perpleja: como si dentro de la relación entre otros animales y animales humanos no pudiera darse el amor. Los ilustraron en todas y cada una de las explicaciones como "objetos" de los niños. "Necesarios para..."
La explicación más lógica y sencilla es que esos niños sienten afecto por los animales; es tan simple como eso. Más, la necesidad de disfrazar esa relación y de buscarle siempre una explicación instrumentalizándolos es tan latente [como en esos inservibles y mal enfocados programas de "animales", aunque ellos insistan en autocalificarse como de "protección" o "defensa"], y habla tan mal de todos nosotros. Como instaurando barreras a lo inlimitable; como justificando algo que es irreprochable. Eso es, la incoherencia insolente de una sociedad autolimitativa.
Y para que decir esa frase repetida hasta el cansancio de "primero está la vida humana", y uno tan lejos de aquéllos que arbitrariamente hablan, como para poder debatirlo, puesto que termina siendo - sólo cuando de palabras se trata - una de las mejores armas.

Seguido y nuevamente en la TV, aparece la actriz de Kill Bill... Daryl Hannah creo que se llama, vegana hace años; que vino a Chile para ayudar a la fundación Yarur concientizando sobre el abandono de perros. Luego de una serie de preguntas que fueron pésimamente traducidas [lo que fue una lástima, porque una o dos respuestas eran bastante más radicales de lo que la traductora dijo] la despiden y le entregan un ramo de flores [cueck!]. Eso es términos generales lo que me pasa con el tema del embarazo: después de explayarte y explicar de la forma más clara posible tu postura, te salen con esos "detalles" fuera de foco, la sensación final es algo así como: "Realmente no has entendido nada de lo que he dicho verdad?!". No pueden regalarle flores naturales a una persona vegana, por la sencilla razón de que se trata de un antojadizo lujo innecesario. Y si hay alguién - vegano obviamente - que no este de acuerdo con lo que digo, le agradecería rebatir lo que digo, quizás hasta me convence de lo contrario. Pero en general considero que no se condice con lo que uno busca o espera del mundo; claramente no es lo mismo que matar 200 chinchillas para hacer un abrigo de piel por el mero antojo de ostentación de unas cuantas ________, pero el tema es también causar el menor daño posible, [aun cuando los vegetales no reciban el daño directo en los términos de sufrimiento del reino animal, aclaro] y se trata de algo absolutamente prescindible. De todas formas, por la cara de Daryl se notó que piensa como yo!...

Y dejo una acción antitaurina del 4 de mayo en Madrid, me gustó... y frente a mis meses vegetativos, esto me alegra más de lo habitual:
http://www.antitaurino.org/index.php?comm_page=2

[mediocre lo sé... pero sólo he estado estudiando para el examen de grado, lo que no significa que que no este lo suficientemente alerta, eso es un "you know what I mean"]


Saludos veganos x 2

=)