jueves, 19 de agosto de 2010

Extracto

"Muchas veces en la vida pensé en cuanto podría estar dispuesto a dar. A dar enserio y sin miedo... cuanto de mi y de mi vida podía sacrificar por una ayuda ínfima, azarosa, hacia estos seres que no tienen realmente nada.
Muchas veces lo pensé y aun no lo sé, dejo que esta sed fluya y cuando por alguna razón quiero mandar todo al demonio, respiro hondo y pienso una vez más en su sufrimiento. ¿Como podría yo ser tan déspota, tan inmaduro, tan inmoral de abandonarles? ¿Como podría yo sobreponer cualquier interés personal, cualquier trivial deseo, cualquier conflicto, disgusto, cariño o afición por sobre ese mundo tan distinto al mío? Ese mundillo tan subterráneo, tan oculto y lleno de desesperanza. Un lugar oscuro y triste donde no existe un ápice de confianza en el futuro... donde el aquí y ahora es sufrimiento y muerte. El infierno en vida, el espectáculo más dantesco alguna vez presenciado... un minuto de esa historia es una pesadilla para cualquier humano, pero ahí están. No entienden nada, sólo viven del miedo.

Y yo aquí, cómodo y relativamente indispuesto. Con mis deudas y mis desamores, con una cama a veces helada, con amigos ocasionales y con ceniceros quebrados, un perro que me mira con amor y poca ropa para vestir dignamente. Este es un pequeño paraíso.

Cuando pienso en ellos, cuando profundizo en su dolor creo que no importa cuantas personas desaparezcan de mi vida por adjetivos confusos pero recurrentes (extremista, fanático, intolerante) ni cuantos almuerzos familiares pierda de aquí en adelante.
Son tan cortas sus vidas y es tan corta la mía, que no deseo seguir siendo infiel a lo que siento.
No quiero hoy ni mañana acostumbrarme a sentir esta rabia, ceder. No, jamás.
Quiero que cada día sea un día de sed de justicia nuevo, nunca igual al anterior.
Quiero estar del lado del débil, del que sufre
y si eso implica perder cualquiera de las cosas que hasta hace poco valoré
por un bien de vida o muerte para otros seres oprimidos,
entonces, que así sea. Aquí me halla la vida dispuesto, hoy y siempre"

lunes, 12 de julio de 2010

Falacias por la Liberación Animal

Estuve leyendo un clásico artículo de Gary Francione sobre las estrategias pro Liberación Animal, publicado hace bastante tiempo ya en Vegan Outrech. Si bien no comparto algunos aspectos fundamentales de muchas de las posturas de Francione, especialmente de las que suponen el rechazo a ciertas tácticas determinadas por él como "violentas" o a los rescates abiertos, si considero que este artículo tiene aspectos dignos de considerar.

Ya hace algún tiempo se ha venido cuestionando - y no sólo por él - esta especie de "libre albedrío" en cuanto a activismo, donde se mantiene un candente tema como el de la discusión de estrategias bajo las sombras, a la luz de la idea de que cada persona debiera dedicarse a trabajar en el "tipo" de activismo que más le acomode.
Esta postura explica que existan tantas y variadas organizaciones que nacen en puerto común y suelen dividirse y formar otras de manera repetida.
El texto me hizo pensar en la realidad local y en ciertos aspectos que consideraría errores graves en la efectividad de la difusión de nuestro mensaje y en la forma en que es recibido usualmente, en base - principalmente - a la experiencia que hemos tenido en EligeVeganismo.

El hedonismo activista: Aun cuando ingenuamente haya creído alguna vez que dar la lucha por intereses que no nos afectan de manera directa nos alejaba de forma radical de este concepto, he caído en cuenta de que es un error. El hedonismo, la autosatisfacción a través del activismo es una equivocación recurrente, especialmente en personas menores (salvo escasas excepciones) que canalizan toda su filosofía antisistema, su deseo de aprobación social y su rebeldía adolescente en el activismo por los derechos animales, que en realidad se transforma en un activismo vacío, sin ningún fundamento potente que pierde toda credibilidad frente a los demás. Este tipo de actitud no valida la causa y suele dar lugar a confusiones sobre veganismo y lo que entendemos por Derechos Animales. Una de las consecuencias más perniciosas de buscar la auto complacencia en el activismo es que se pierde el objetivo que es buscar actividades eficaces para ayudar a los animales. Para adrenalina, gritos y descargos hay otras instancias, cuando se hace activismo se hace por los animales, no por nosotros mismos.
Esta es en realidad una manera infantil de asumir y afrontar la esclavitud animal.

Las campañas específicas sin enfoque abolicionista: El hecho de centrarse en circos, pieles, ballenas, perros o experimentación no me parece "tan" absolutamente malo como lo considera Francione (aun cuando tiene las cifras y los años a su favor, como citaré al final de este escrito), siempre que se difunda basado en el fin último del veganismo. Las campañas específicas son una buena estrategia cuando logran que la gente reflexione sobre su postura y su forma de vida frente a los animales en todo aspecto, más no cuando quedan sólo en un área determinada que da lugar a un tremendo abismo de dudas e ideas inconexas para quiénes reciben el mensaje.
Al respecto, puede mencionar algunas situaciones interesantes de acuerdo a la experiencia. En los años que he trabajado por los Derechos Animales he estado en campañas contra la experimentación, contra Circos y en Veganismo, y debo decir que la que da menos lugar a dudas, discusiones y reproches ha sido esta última. Mucha gente en las "funas" (forma de activismo más común en nuestro país) escucha gritos medianamente distinguibles, que generalmente restan atención a otros objetos de apoyo como lienzos y afiches (y que derechamente pueden ser contraproducentes cuando quién utiliza un megáfono no tiene idea de lo que está hablando) y suele acercarse para decir cosas como: "¿Y de qué crees tu que están hechos tus zapatos? ¿Acaso no tienes cosas de cuero?, "¿Acaso no comes carne?". Ambas preguntas me las han hecho de forma agresiva y reiterada en actividades contra circos, pieles o experimentos en animales; y es una duda razonable, no resulta entendible la férrea oposición a ciertos actos mientras no se tiene en cuenta otros y lo que buscan las personas que manifiestan esto en las actividades es hacer caer el argumento de la campaña, con justa razón. Sin embargo cuando se habla de veganismo la gente suele asumir un silencio reflexivo, y el rechazo de la utilización de animales para comer conlleva el rechazo de todas las otras formas de explotación de plano, no como sucede en el caso contrario.
Esta es una de las ideas inspiradoras de la campaña EligeVeganismo (Chile) y una de las realidades mejor expuestas a nivel mundial a través de organizaciones que no dan lugar a dudas en sus posturas abolicionistas y precursoras del veganismo. ¿Es posible llevar con éxito una campaña específica y difundir el veganismo al mismo tiempo? Por supuesto que lo es. Igualdad Animal en España es un excelente ejemplo de aquéllo. En el ámbito personal, aun difundiendo cualquier iniciativa contra cualquier forma de esclavitud animal existente y solidarizando con ello, no dedicaría mis energías ni mi tiempo a otro tipo de activismo que no tuviera que ver con el tema desde sus raíces, y la liberación animal requiere indiscutiblemente una forma de vida vegana para ser posible.

El prejuicio de los activismos incompatibles: la oposición a las estrategias violentas y la oposición a la educación pacífica son resultado de años de creencia injustificada entorno al tema de que no es posible hacer ambas cosas juntas y hacerlas bien. Hasta hace no mucho era impensado que una organización consolidada pudiera dedicarse también a las liberaciones o al sabotaje, lo cierto es que no son incompatibles y que es posible trabajar en ambas con éxito, bajo un riguroso sentido de distinción y cautela. Muchas historias de animales explotados y hoy en libertad logran la comprensión del sufrimiento de los animales al mismo tiempo que aseguran un cambio de vida radical para el animal rescatado. Debiéramos ya ir dejando atrás la idea de que las acciones directas son un tema que debe hablarse a oscuras y despacio, sobretodo en Chile, donde actos como estos son prácticamente desconocidos.
Lo mismo sucede desde la vereda contraria, donde se condena a las personas que educan en el veganismo o que realizan actividades pacíficas por no ser lo suficientemente valientes por no realizar acciones más radicales. Gran error y una muestra más de un veganismo infantil es pensar que las acciones se miden en la radicalidad con la que son llevadas a cabo. Ambos prejuicios restan objetividad a la hora de decidir lo que realmente ayuda a los animales.

El sabotaje requiere distinguir el caso a caso: una idea asumida por los activistas es medir la efectividad de sus actos en el nivel de perjuicio que cause a una determinada empresa o lugar de explotación, y esta lógica no tiene sustento cuando se trata de ayudar de manera definitiva y absoluta a los animales. Se asume como una guerra contra las empresas, lo que lleva a - por ejemplo - atacar locales específicos con protestas o bien realizar acciones clandestinas contra ellas. Sobre esta última me detendré en seguida.
La acción directa de sabotaje (todas aquéllas que implican la destrucción de propiedad y no las liberaciones) requiere ser distinguida en cuanto a efectividad, más allá de lo que la excesiva pasionalidad de muchos les haga pensar que es correcto. Es necesario para esto recordar - una vez más - que el trabajo es para los animales, y no para ponerse a prueba uno mismo y ver cuando y como me atrevería a romper los vidrios de un Mc Donalds. El sabotaje debiera estar siempre encaminado a dejar un mensaje lo más claro posible no sólo al explotador (que por ganar dinero a costa de ello probablemente no esté interesado en el sufrimiento de los animales) sino también - y muchísimo más importante - a la sociedad. Los rayados poco claros (carne = muerte) acompañados de la destrucción de locales o de daños menores no tienen ninguna relevancia más allá de un gasto en pintura y la marginalidad de quiénes lo realizan a los ojos de los demás. Si se busca alguna repercusión con ello es muy posible que sea un error. Esto no quiere decir que toda forma de sabotaje sea inútil, pero si que es legítimo y aconsejable discriminar el caso a caso y decidir objetivamente si a través de ese acto es posible influir positivamente en la situación de los animales.

Para cerrar, cito a Francione en un dato que me parece no menor para los desafíos que enfrentamos y para esa obligación que tenemos de tomarnos este trabajo en serio.

"Durante el tiempo que el movimiento de derechos animales ha sido visible en EEUU (desde aproximadamente 1980), los activistas por los derechos animales han parado algunos abusos, han recibido la atención de los medios de comunicación, y se han convertido en uno de los pilares de la cultura pop. Sin embargo, después de dos décadas, con cientos de millones de dólares gastados y un número similar de horas de trabajo dedicado, este año en EEUU casi el doble de animales serán matados que en 1980.

En EEUU, dada la cantidad de animales no humanos que están sufriendo, la intensidad de su sufrimiento, y el hecho de que se les provoca el sufrimiento intencionadamente, creo que la liberación animal es el imperativo moral de nuestro tiempo. Deberíamos centrar nuestra atención en acabar con este sufrimiento de la manera más eficiente y rápida posible.

Creo que tenemos la obligación moral de reconocer y dejar de lado todo nuestro bagaje personal y realizar un análisis objetivo tanto de los pros y contras como de los costes y beneficios asociados al enfoque que elegimos, las tácticas que escogemos, y el ejemplo que decidimos mostrar al publico."


jueves, 29 de abril de 2010

Animales sin esperanzas

Los esclavos de nuestra sociedad enferma no tienen ninguna esperanza. Al contrario de otras luchas sociales, ningún animal puede saber que estamos trabajando para ellos; todos habitan el presente y sólo sienten el miedo de incierto o el dolor anticipado de la muerte ante el hacinamiento y el horror de los gritos de sus compañeros segundos antes de ser asesinados.
Para los animales, no hay ninguna esperanza. La esperanza la generamos nosotros, afuera, a veces incluso dentro. Calculando, estimando y pensando en los pasos que damos y la forma en que les ayudamos. Conocemos luchas pasadas, sabemos medianamente a que nos enfrentamos pero tenemos un mundo en contra cuyos prejuicios a veces son capaces de crear grandes discrepancias entre nosotros mismos. Determinar que hay y que no hay que hacer para ayudar a los animales cuando cada rincón de este mundo está lleno de su sufrimiento lleva a pensamientos discordantes.

La mayoría de las veces, olvidamos un poco la profunda rabia y tristeza que nos llevo a dejar atrás costumbres pasadas. A veces, incluso nosotros, nos adormecemos. Y en el mejor de los casos no pasa nada más allá de eso.
Cuantas personas han pasado por el veganismo como una etapa más en su búsqueda de identidad (dicho de forma amable). He escuchado grandes estupideces, grandes teorías políticas para abandonar el veganismo, grandes garabatos intelectuales. Grandes y pequeñas excusas miserables.
¿Merecen ellos tanta falta de respeto a su dolor?
¿Merecen las excusas de los ex veganos, carnívoros, vegetarianos, anarquistas, ecologistas, de ocupados estudiantes, de proteccionistas, de "animalistas", y de tus hobbies?
¿Merecen ellos las sobras de tu tiempo: el trabajo esporádico, el compromiso a medias, tu eterno estado de ovo-lacto, tus mensajes mal dados, tus gritos en una marcha y tu olvido al día siguiente?
¿Merecen ellos, con todo el horror que conllevan sus vidas, tus excusas, tus problemas personales y tus teorías y justificaciones para no ser vegano o haber dejado de serlo?

A los animales no sólo los basurean sus explotadores. Vivir sin poder dar un miserable paso, ser separada de los tuyos, recibir golpes y descargas eléctricas y una muerte dolorosa. A los animales también los basurea tu falta de compromiso, la forma en que justificas vivir a costa de ellos o las sobras de tu tiempo que regalas una vez cada cuanto.
Los animales no tienen esperanzas y si pudieran tenerlas creo que tampoco las tendrían en nosotros.
Vive bajo su piel. Siente como sienten. ¿Que pedirías tu de nosotros en su lugar?

viernes, 26 de febrero de 2010

...

"Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes."

(Jorge Luis Borges)

Algunos días son peores que otros. Algunos días duele más que otros.
Pero siempre duele.


martes, 15 de diciembre de 2009

"Aprender" a ser su voz


Los animales no pueden defender sus derechos, lo sabemos. Nosotros debemos ser su voz... y particularmente, si no pudiera expresarme sería bastante molesto tener una especie de "interprete" que no defienda adecuadamente mis intereses. Menos cuando mi situación es - literalmente aplicado al caso - de vida o muerte.
Esta sencilla razón debe llevarnos a ser cuidadosos y reconsiderar nuestros planteamientos una y otra vez en busca de el mensaje adecuado; disponer de información, manejar ciertos conceptos y saber expresarlos son aspectos fundamentales, pero no sirven de mucho cuando hay un veganismo inmaduro y - paradójicamente - egocéntrico.

Un veganismo maduro es inmutable en el tiempo y está asociado básicamente a la idea de respeto. Muchas veces se cae en el error de fundar nuestro activismo en el "amor por los animales", y esto, que no es primera vez que lo menciono, es una forma infantil de justificar algo que no requiere justificaciones sentimentales ni emotivas. Muchos podrán sentir cierta "simpatía" a algunos animales, pero de ninguna manera es posible amar a todos los animales. Del mismo modo en que nosotros como veganos no podemos hacerlos tampoco es dable exigirle "amor" por los animales a la gente que no tiene en cuenta sus potenciales derechos.
Nadie puede exigirme a mi amar a cada ser humano sobre la faz de la tierra, pero si tengo el deber moral de respetarlos.
La frase de Schopenhauer que dice "A los animales no le debemos compasión, sino justicia", es un buen ejemplo de lo que intento señalar. Si pretendemos un respeto universal y absoluto hacia formas de vida sintientes distintas del ser humano, lo primero que tenemos que hacer es fundarlo en una moral no - excluyente. Los animales merecen derechos por una sola y suficiente razón: su capacidad de sentir. No debiera importarnos si alguna persona es capaz de dormir con su perro o dejar que este le lama la cara, de hecho, ni siquiera debiese importarnos si eso lo fastidia de sobremanera. Lo realmente relevante es que no sea capaz de causarle daño, sólo por respeto.
Si nosotros no aclaramos este punto en nuestro discurso entonces profesamos una idea bastante infantil y endeble. Los sentimientos son volátiles muchas veces y no tienen objetividad. A los animales no les sirve el amor de los humanos - salvo a animales como perros y gatos - y además es un discurso contraproducente... después de todo ¿Qué argumento queda frente a alguien que dice que no ama ni le interesan los animales como a ti?. Ninguno, y le encontraría razón.

Otra cosa es la mala información sobre nutrición. En un par de ocasiones me he encontrado con personas que se sorprenden cuando saben que tengo un hijo vegano y me dicen que no pensaban que fuese posible... yo me pregunto entonces que motivos llevan a esa persona a ser vegana (en el mejor de los casos). ¿Es posible sostener el veganismo si creemos que debemos abandonarlo en ciertas etapas de nuestras vidas? ¿Dónde esta la lucha contra la abolición total de la esclavitud animal si piensan que tendrá que seguir existiendo gente que se alimente de animales y derivados?. Manejar algunas cosas, como por ejemplo algo tan básico como que la dieta vegana es apta para cualquier etapa de la vida humana es sumamente necesario. Ni siquiera por cultura, más bien por sentido común, de lo contrario todo lo que hacemos carecería de sentido.

El activismo también debe tener sus reconsideraciones. Muchas veces pensamos en lo que estamos y en lo que no estamos dispuestos a hacer y - en último término - pensamos en lo que realmente sería útil para los animales. A veces por vergüenza, otras por principios incoherentes o por cualquier otra razón, rechazamos o ensalzamos algunas formas de activismo y nos volvemos detractores de otras. Muchas veces no consideramos la repercusión que eso tendría en la vida de los animales y nos centramos egoístamente en nuestras ideas poco productivas para el movimiento.
Cuando pensamos en una acción, debiéramos pensar en las vidas que podemos salvar... y eso no sólo se refiere a acción directa, se refiera a cuantas personas podemos impactar para hacerlas despertar del letargo.
Se podría pensar que para llegar a la gente vale cualquier argumento pero lo cierto es que no es así. Hablar de alimentación saludable o sobreponer la sustentabilidad del planeta no son buenos argumentos, y no lo son porque siguen siendo antropocentristas (en el primer caso) y espantosamente vacíos (en el segundo). Es cierto que el veganismo tiene como elemento añadido ser como dieta sumamente saludable... pero no es exclusiva, lo cierto es que pueden hacerse modificaciones a las dietas carnívoras y adquirir esta característica. Y en caso de no encontrarla, nada obsta a que en el futuro se produzcan animales o derivados con tal o cual característica y que entonces sea justificable comerlos y explotarlos para una "alimentación humana saludable". En cuanto a la defensa del planeta, es tan vacía por sí sola si no se apoya en una idea moral y si se prescinde de ella no entenderemos nunca para que estamos luchando, y ese es el gran problema de los ambientalistas: o dan una lucha antropocéntrica fundada en las próximas generaciones o no saben realmente en que se sustentan sus batallas: no hay motivo más sólido y sostenible en el tiempo para defender el planeta que el reconocimiento de que somos una especie más, entre muchas y que este es el hogar de todas y cada una de ellas y debemos respetar cada uno de sus espacios.
Dentro de la idea de abolir la esclavitud animal, fundada en el derecho intrínseco a la vida y libertad de cada ser sintiente por el sólo hecho de ser tal (sensocentrismo), se pueden usar múltiples formas de argumentación y de acciones... pero si no nos enmarcamos en un imperativo moral nuestros argumentos pueden ir directo al fracaso.


Otras cuestiones más obvias son - por ejemplo - aparejar el veganismo a otro tipo de pensamientos, tendencias, ideologías o como se les llame. En Chile, no sé afortunada o desafortunadamente, mucha gente llega al veganismo por el Straight Edge u otras semejantes. En este caso se compra un paquete ideológico que tiene por condición volverse vegano y si se toma de esta manera, por supuesto que se torna infantil. Prueba de ello es la increíble cantidad de deserción del veganismo y la no menor cantidad de gente que pasa por el activismo y luego desaparece. Algunos de ellos vuelven incluso a comer carne.
El veganismo es una decisión de conciencia y válida por sí misma. No tiene nada que ver con nuestros estados de conciencia personales y hasta donde llegue el respeto por nosotros mismos (como el tema de la vida libre de drogas, muy valorable, aunque no conozca personalmente ni a una sola persona que cumpla con ello). Sólo respeto hacia los animales, totalmente prescindible de otras ideas.

Y algo que a muchos les puede parecer un avance debo ser sincera en decir que a mi me parece infructífero y explicaré la razón: pensar que desde la política o desde ciertas profesiones es posible cambiar el panorama de los animales, o hacer campañas en defensa exclusiva de ciertos animales como perros y gatos. En el primer caso el asunto es un poco más claro y precisa tanta explicación: nuestro trato hacia los animales, la manta de ignorancia, comodidad y costumbre que cubre a la gran mayoría de la población mundial no va a cambiar por un puesto de poder ni por alguna influencia importante, esto requiere de una reinvención, de una revolución de los principios y dogmas de la humanidad. Es mucho más complejo que tener tribuna para dar mensajes o votar una ley bienestarista, es un trabajo constante de todos.
Lo segundo quizás será incomprensible para algunos dado que la forma tradicional de activismo se trata de defensas parciales de animales específicos y son las mismas de las que participo y sin lugar a dudas participaré en cualquier momento, quizás por la imposibilidad de abarcar todo lo que quisiéramos. Hay animales que se vuelven íconos, sean perros o gatos por la sensibilidad que ha generado la convivencia o animales como ballenas o tortugas marinas que en el peor de los casos se han transformado en íconos de moda para los ecologistas. Muchos intentan compatibilizar sus ideas sugiriendo que las cosas deben empezar de a poco, que - por ejemplo - pongan sus energías en ayudar perros y gatos porque si ni siquiera se les respeta a ellos que conviven con nosotros que queda para los demás animales. Ven la liberación animal como una utopía y lo cierto es que con los perros y gatos se ha generado un apego, mientras que con los demás "ojos que no ven, corazón que no siente". Esta vez el planteamiento también genera problemas.
Suelo revisar las cartas de los diarios y el tema de la matanza de animales abandonados es recurrente. Mucha gente dice estar cansada del tema, tacha a los proteccionistas de sentimentales, y dice "no entender" porqué reclaman por su muerte si son una plaga igual que las palomas y las ratas y por ellas nadie dice nada. Y no sé si ellos tendrán una buena respuesta a ello pero al leer una carta así considero que tiene razón. Y ese error ha sido nuestro, de nadie más.
Quiénes piensan que deben comenzar por los perros y gatos, quiénes creen que están pidiendo lo que les parece posible acorde al tiempo que vivimos, están dando un mensaje confuso y del mismo modo, antropocentrista, porque se ha privilegiado a estos animales con una asérrima defensa de sus derechos sólo por convivir circunstancialmente con nosotros, los seres humanos.
Hasta que esta persona que escribe al diario no entienda porqué los perros sí y las ratas no, lo estaremos haciendo mal. Hasta que no sea sólida la base de la defensa hacia los derechos de los animales no habrá un discurso coherente.

Si una acción no obtiene resultados es insensato seguir haciendo lo mismo. Quizás sería bueno reconsiderar nuestras acciones... Empatizar, interpretar su sufrimiento, sentir en carne propia cuales serían nuestras propias expectativas entre tanta miseria. Si queremos ser su voz, intentemos hacerlo bien. Los animales sólo nos tienen a nosotros, si pensamos y trabajamos madurando nuestro compromiso y nuestras actitudes hacia ellos, haremos que nuestro trabajo sea más eficaz.

viernes, 23 de octubre de 2009

De madres e hijos no-humanos.

Una de las primeras cosas en las que pensé luego de saber que estaba embarazada fue en la madre no humana más explotada de todas: las vacas, y en sus hijos, los terneros.
Ya era vegana, la convicción estaba ahí, pero siempre hay nuevas instancias para empatizar y comprender el dolor de otros seres de manera más directa. Eso me pasó con estos animales, por primera vez sentía ese instinto, que al contrario de otros "asuntos", mientras más de instinto hay más sabio y profundo se vuelve y mientras más racional más se aleja de su esencia. El instinto en el apego madre - hijo es una cualidad propia de animales mamíferos y de algunas aves, y como pertenezco a la primera especie quizás por eso sea más fácil decir o pensar lo que una vaca no puede decir ni esquematizar (quizás) como idea, pero que sin lugar a dudas lo siente.

No hay dolor imaginable para un bebé humano como el del hijo de una vaca. Ni siquiera el peor de todos los que se tenga registro. No es posible llegar a un grado de humillación y crueldad mayor que el que el hombre ejerce sobre estas madres y sus hijos, separándolos tras el parto, para no volverse a ver más. Encerrándolos en diminutos espacios, burlándose de buena gana del ternero que busca desesperádamente encontrar el ceno de su madre en las manos de sus asesinos, atándole del cuello y alimentándolo hasta que llegue el día del inevitable final.
Los nacimientos en las granjas son particularmente tristes, esa ignorancia e inocencia donde no se entiende en que situación se viene al mundo destruye a sus madres y a cualquiera de nosotros como espectadores con un mínimo de conciencia.
Hay evidencias a la vista: videos de investigaciones donde las vacas se dejan morir luego de ser separadas de sus hijos, videos de terneros recién salidos del canal de parto arrastrados a sus jaulas, solos, hasta el día de su muerte. Vacas que lloran, aunque a tanto ser humano le parezca imposible o le sea indiferente.
El nacimiento de un hijo es una experiencia llena de nuevas sensaciones, de aprendizajes y de apego, y esto es igual para nosotros y para ellas, para nuestros hijos, para los terneros, los visones y los cerdos. Un descubrimiento del uno a través del otro, donde hay enseñanzas, aciertos, errores, juegos, miradas, afecto... todo eso, se destruye en un segundo gracias al banal antojo del hombre por un alimento que no le corresponde. No sólo bebemos leche, destruímos una familia,acabamos con todo el ciclo natural de mimos, exploración y goce, donde un hijo queda a la deriva, en la inseguridad y desesperación más absoluta de salir del vientre y no encontrarse con nadie que le brinde calor y protección. Condenamos a muerte a un bebé y a un ciclo de instinto insatisfecho para una madre que como cualquier otra se prepara por instinto para el nacimiento de su hijo, y que por instinto tiene además un plan de vida para ella y para él.
Cuando recuerdo que no pasé la primera noche tras el nacimiento de Luciano con él, me siento un poco triste. Hoy por hoy sería impensable pasar una noche lejos de él (y para él indudablemente lejos de mi), y pienso en todos esos terneros despojados de sus madres, ahora y en unos instantes más... y cada día, tras inseminaciones, encierro, partos, separaciones, dolor y vuelta al ciclo enfermizo manejado por el hombre.

Si alguien puede decir que un vaso de leche vale todo eso, es de verdad un hijo de puta.
Y esto mismo me lleva a pensar en como inexplicablemente hay mujeres que dejan el veganismo tras el embarazo. Es vergonzoso ver tantas deserciones en un momento de la vida en que podemos comprender a cabalidad el sufrimiento en una maternidad frustrada y la fuerza y conexión que existe con el ser que se trae al mundo.
Cada madre con cada cría es sumamente parecida, al menos en los mamíferos la imaginaria línea divisoria que el hombre ha creado es una fantasiosa pero poderosa forma de desconocer lo evidente y de defender lo indefendible. A veces miro a Luciano cuando se aleja tímidamente de mi para explorar lugares o situaciones, y luego vuelve rápido. Es como tantas otras crías con tantas otras madres humanas, perras, leonas, jirafas, elefantes, suricatos, zorras, con la única diferencia de que el ser humano se desarrolla más lentamente... cualquier madre reconoce desde sus entrañas como un hijo la necesita, no poder acudir a ese llamado debe ser una experiencia desesperante.
Cuando pienso en esto, no pienso en si las vacas me gusta o no, si son lindas, carismáticas o si las "amo"; no pienso en si las vacas son un animal que "me gusta" o no. Pienso en una madre y un hijo que sufren, en un destino impensado para cualquier dúo humano de este tipo. Pienso en si lo viviera yo, pienso en Luciano, y pienso y concluyo que no hacer el cambio definitivo y esencial hacia el veganismo es hacerse parte de este crimen imperdonable.
Por esa razón no podría hoy pensar de otra manera; por esta razón, una mujer vegana pasa a ser una madre vegana por comprensión, por solidaridad, por compasión, por empatía, y concluir lo contrario sería una incoherencia criminal.

domingo, 26 de julio de 2009

Adios Alelí







Estos días han sido grises... inmensamente dolorosos.
He escrito tantas cosas aquí que no puedo sino escribirle las últimas palabras a una hija/mejor amiga por los 5 maraviollosos años que me regaló de sí, que han significado tanto... y que no dejan de ser un privilegio, un placer enorme de vivir, habiendo estado con ella.
Esa dicotomía tan radical entre la vida y la muerte me sumen en una tristeza enorme; en una sensación de vacío que ha ratos parece mentira. Es un martirio recordar cada segundo y construir la historia previa a su muerte... previa al momento en que un miserable drogadicto pasa las dos ruedas de su auto por sobre la vida de Alelí y de paso por sobre la de nuestra familia.
Pero quiero hacer de esto una despedida liberadora, entre tanto sufrimiento; era tan regalona que este tipo de muerte era impensable. Nuestras imágenes (de Jorge y mías) siempre apuntaban a una muerte provocada por sus problemas de obesidad, quizás postrada en nuestra cama (que era más suya que de cualquiera), mucho más vieja. No a los cinco años. No de esta manera. No sola. No tan injusta e impunemente.
Como sea, la Alelí (Loide, Arerucienta, Arerú, Alelaida, etc.) era un perra en extremo especial. Adorablemente grotezca... roncaba toda la noche y hacía ruídos de cerdo. Dormía hasta tarde y los paseos eran de corta duración para ella. No tenía problemas para meterse al mar o para bañarse. Daba besos exquisitos y se adaptaba a cualquier situación, como los constantes viajes Santiago-Taltal o la llegada de nuestro hijo, su hermano, Luciano. Alelí tenía una conciencia extraña de las cosas y aunque era floja y poco atlética cuando salíamos podíamos volver y encontrarla en los lugares más insólitos; como arriba del refrigerador o echada sobre los muebles. Abría la puerta del refrigerador y seleccionaba sus banquetes pos-comida. Durante los años en que lo hizo perfeccionó su técnica al punto de evitar ocasionar ruidos al hacerlo o de comer los alimentos dentro de la heladera sin sacarlos.
Era intuitiva, muy pocas veces actuaba sin saber porqué hacerlo... por lo mismo no ladraba mucho, salvo cuando considerara necesario hacerlo.
En invierno abría las camas y se "enlulaba": una especie de enroscamiento que hacía entre el cobertor de la cama y la frazada (nunca con más ni con menos capaz, sino sencillamente no se tapaba), podía pasar tardes enteras en eso... le encantaba.
Le gustaban también las pelotas y la gente, y la comida más que nada. Esperaba pacientemente que sus compañeros terminaran de comer para ir por sus restos y si el proceso demoraba mucho se ponía a ladrar para alertarlos y llevarlos a ladrar a los gatos para ella comer de sus platos. Le gustaban todas las cosas prohibidas, como el chocolate, los dulces de todo tipo y - extrañamente - el pimentón (en una oportunidad se comió una escarola entera solita).
Se adaptó a la llegada del bebé de a poquito, y aunque reacia en un principio, su contacto se fue volviendo tan estrecho en el último tiempo, al punto de que nadie le ha sacado una carcajada a nuestro hijo (obviando las cosquillas) como ella. Luciano solía buscarla por las mañanas para que se destapara, tocarla, sonreír cuando aparecía y aceptar con gusto sus lametones.
Alelí era cariñosa aunque sin mover un pelo de la cola. Lamía las orejas y a mi me gustaba morderla... recuerdo largas tardes de estudio acostada a mi lado; a veces se aburría, buscaba la pelota y lloraba para que se la tirara. Su primer año fue de locos, como buen beagle, destrozaba todo cuando se quedaba sola... después de ese tiempo difícil no puedo decir nada que no me agradara verdaderamente de ella. Se convirtió en una perra increible, y aunque a veces nos enojábamos (ella solía enojarse a veces e ignorarme), no duraba mucho.

El último tiempo entendía - así como tantas cosas que comprendía y que aún son un misterio para mi - que volvíamos a Santiago. Andaba extraña, ojos grandes, mirada alerta, orejas hacia atras... era una expresión muy dulce. Miraba cada cosa que hacíamos, y le explicábamos, que empezábamos una nueva vida. Nos íbamos los cuatro, nuestra familia, a un nuevo departamento, a vivir de modo diferente, y le prometía a ella de una y mil formas una vida diferente, sobretodo cuando pasábamos varias horas fuera de casa, y llegábamos a ver su dulce carita de "paja" mirándonos desde la cama.

Puedo contar cada uno de los momentos, desde que la escogí en ese criadero hasta que la tomé en mis brazos sin vida... puedo contar cada día, cada beso, cada abrazo y cada juego. No sé si ella fue feliz conmigo, sólo sé que yo fui inmensamente feliz con ella, y este nudo en la garganta me tiene espectante, tratando de contestarme a mi misma si llegará un momento en que deje de sentir esta pena tan honda, como si algo de mi se hubiese ido con ella.
Gracias gorda por darme, por darnos tanto. Te amo locamente, demasiado. Se siente tu ausencia, y duele.



jueves, 18 de junio de 2009

[Mi propia declaración vomitiva]




Podría hacer un esfuerzo por enumerar las cosas que me asquean, y es que hace tiempo que deseo sacar la rabia por este medio... pero no siempre se da el tiempo ni la inspiración; sin embargo, voy a hacer algo que - según pienso - resulta más útil: voy a enumerar las cosas que me asquean de este mundo pero que objetivamente provocan un perjuicio social. Esas cosas que muchas personas defienden como "gustos", "derechos", "espacios" o "cosa mía", pero que no lo son tanto. Cosas que por ser defectos derechamente o corrupciones internas, son un grano de arena junto a otro que suman y siguen formando toneladas de desfachatez y arrogancia humana.

1. Me asquean los orgullos. Los considero nocivos, estúpidos y son casi una pandemia universal. Existen el orgullo por vivir en un territorio, el orgullo hacia los hijos, el orgullo por ser padre o madre, el orgullo por pertenecer a un equipo de futbol, el orgullo religioso, el orgullo profesional, el orgullo laboral, el orgullo del éxito social, el orgullo vegano, el orgullo gay y casi cuanto orgullo estemos en condiciones de imaginar. Hay algunos más ridículos que otros (como el orgullo de las madres que dicen "yo opté por la vida"... ¡¿Y qué podíamos esperar?! Está bien, el mundo te agradece que no abortaras! es joda?), y hay otros que definitivamente son un fiasco, (como el orgullo natalicio, esos que se sostienen por haber nacido en un territorio que ni siquiera elegiste! y lo más patético de esto y que agrava considerablemente el problema es que de haber podido elegir probablemente no lo hubieses elegido nunca, en fin...), hay otros estratégicos (me parece que el orgullo gay o vegan aunque a veces... a veces se pasa de la línea a la soberana idiotez) y hay otros penosos (sustentar la vida en los logros laborales es una forma bien patética de sentirse vivo, querido o aceptado). Lo cierto es que más allá del calificativo todos son peligrosos.Cuando pienso en males sociales, en las grandes catástrofes del mundo. Cuando pienso en las guerras, en teorías racistas, sexistas o especistas, pienso en esa palabrita asquerosa: ORGULLO.El mayor problema del orgullo es que visto inactivo parece genuino, pero basta que algo o alguien entre en pugna con dicha condición para que el ser humano pierda todo atisbo de objetividad. Así ha pasado con todos los casos señalados, así ha pasado con las guerras religiosas, con las razas, con la esclavitud, con los genocidios, con actos secretos, con los políticos y - porqué no - con los alcaldes de pueblo que tranzan imagen por ética.¿Y si puede ser genuino? difícil. Si no se tiene claro que existen cosas que pasan por sobre el orgullo y que necesariamente se debe jerarquizar al respecto... como el orgullo tiene más de pasional que de racional, entonces bastante improbable resulta pensar en trazar la línea... después de todo, si se pensara sobre ello, no concibo que existan personas orgullosas de ser "amigo de..." o "hincha de...". El asuntillo tiene bastante poco de razonamiento detrás.

2. Asquea el falso entendimiento de valores, tres ejemplos: el profesionalismo, la consecuencia y la tolerancia. Entre los abogados se da mucho eso de "ser 100% profesional", como si fuese la gran gracia. Si estás defendiendo al hijo de puta más grande del mundo, no importa "eres profesional", da lo mismo lo que haya hecho el tipo, tu "eres un profesional". Y viene una masa de seres no pensantes que ensalza esto o - en el más patético de los casos - dice un clásico "es que la vida es así, hay que hacerlo". Yallí se relativizan los conceptos y los principios, y se crea una especie de "moral excluyente". No creo en eso de la ética profesional en contraversión con la ética a secas, social o estudiada... a decir verdad me avergüenza que el concepto esté tan manoceado, sobretodo si se piensa que el asunto se reduce a un eufemismo que oculta un bienestar económico y exitista mayor.La consecuencia es otra de estas cosas. Generalmente cuando alguien se muere la gente alaba la "consecuencia", y esto es un poco gracioso... supongo que al adicto a la pasta base que muere en por una sobredosis después de que su sufrida familia intentara una y mil veces rehabilitarlo podemos "alabarle su consecuencia"; la consecuencia es un medio englobado por un fin mayor, por lo tanto, creo que la consecuencia debiera ser alabada cuando ese fin es objetivamente válido. No sé si morir como hincha de tal o cual equipo de fútbol contribuya a algo, lo mismo como simpatizante de tal o cual partido político, lo mismo la religión, el gusto por el alcohol, las juergas o cualquier otra situación general. Quizás se pregunten en que afecta esto objetivamente, y es que si miran un poco verán que tiene gran repercusión en la valoración que se hace comunmente de las cosas. Muchas personas superponen esto como valor máximo por sobre otros que en realidad lo son, y son sumamente necesarios, entonces - nuevamente - la objetividad se pierde. Suele suceder mucho con los partidos políticos y sus discrepancias, de hecho, este es el principal factor influyente cuando se escucha hablar del famoso "voto duro" (y que paja detenerse en esto), mucha gente prefiere "ser consecuente con sus ideales" (ideales que de por cierto poco se conoce en cuanto a sus orígenes, que suelen tener mucho de transmisión generacional pero poco de análisis lo que desemboca en fanatismo infundado)... entonces, la cosa pasa a ser quién gana las próximas elecciones, y nadie se acuerda, ni menciona (y sinceramente creo que muchos siquiera saben que significa) el famoso, violentado, soslayado y a estas alturas olvidado "bien común".
La tolerancia es por otro lado un invento -genial por cierto - para que el oportunista de turno tenga argumento para hacer y decir lo que quiera. Es en realidad una palabra de buena crianza, que relativiza las cosas y nos invita tácitamente a no pensarlas... mucho. Lo cierto es que todas las cosas tienen una verdad. No se puede defender blanco, negro y gris al mismo tiempo... porqué, en realidad uno de ellos será objetivamente, el correcto. La tolerancia ideológica es una arista del mismo problema, lo más complejo de todo, es que se requiere voluntad, humildad y razocinio para abordar las verdades, y desde siempre, han existido personas que no están dispuestas a hacerlo. La tolerancia es un concepto cómodo para todos, y la comodidad es su regla.

3. Asquea la gente autoreferente, porque la autorefencia es una característica del hedonismo.Todos los animales buscamos el placer e intentamos alejarnos del dolor, sin embargo, al animal humano le faltó desarrollar la capacidad intrínseca de sabiduría natural, asumir los ciclos, la valoración sencilla de lo necesario y virtuosamente prudente para sobrevivir, el disfrute real, ese que se vive con poco. Entonces, empezamos a contar: por hedonismo, hay madres que no piensan sincera y consideramente en sus hijos, que se sienten "atadas", que se sienten superadas y que creen que la vida sigue igual y que debe seguir igual tras tener un hijo, entonces delegan su responsabilidad para hacer cuanta cosa era su vida de forma no interrumpida antes de (por lo general son cosas tan banales como salir de noche, tomar o co...), no lactan o complementan, dan hierbas con la esperanza de poder ellas dormir toda la noche, y de una u otra forma, abandonan. Lo doy como primer ejemplo porque - como decía Nietzsche - "Mucho tienen que hacer los padres para compensar el hecho de traer un hijo al mundo", y esta obra tan sencilla, pasional y muchas veces fruto de la exitación de un momento es una de las cosas más fundamentales e importantes que una vez creada debiésemos cuidadosamente educar; de acuerdo a las alarmantes cifras de sobrepoblación humana, por ser consecuente con los ideales que promulgamos para vivir en un mundo pacífico, armonioso y por respeto a nuestra propia condición natural ese diamante en bruto en nuestras manos es demasiado valioso como para sembrar allí (como en tantos otros actos humanos) nuestra inconciencia y liviandad. Sin embargo sucede todo el tiempo, y donde quiera que miremos, siempre está.Por hedonismo hay gente que vive única y exclusivamente en función de sus logros profesionales, o que, incluso sin vivir en función de ellos, le encanta darlos a conocer a los demás. Me imagino que un logro profesional para ser "logro" debiese estar primero pensado para contribuír objetivamente a mejorar este mundo, pero con la estructura social y administrativa que tenemos, aunque trato de imaginar, no doy con ningún buen ejemplo de ello. Cuando pienso en el buen profesionalismo se me viene a la cabeza una buena y autocriteriosa venta de principios, ideas, tiempo y de vida. Si alguien no lo entiende, que haga memoria y piense en cuantas veces calló hasta la más miserable de sus opiniones por miedo a. Cuando hay acciones personales, sean las que sean que dejan de ser realizadas por un "miedo" respecto de algo tan externo como la condición de "trabajador", entonces algo de libertad hay restada a esa porción impagable de ser uno mismo. El hedonismo es eso: una vida en función del lujo, una vida en función del alcance material, del reconocimiento de otros, del tipo de casa, del auto, del perro de raza, de vivir en otra ciudad, en otro país, en otro momento, con otras personas, con sueldos, con barrios, con fiestas, con amigos, con bienes "mejores", es una vida para buscar pruebas de que las mejoras penden del éxito y el éxito nos tiene como centro, y en esa búsqueda hedonista la vida deja de ser eso... VIDA. Y deja de ser vida no por una cuestión de opinión personal, sino porqué esa búsqueda insatisfecha está cubierta por un manto de frustración enorme, tan grande que no frena jamás el círculo vicioso de pensar y vivir para sí mismo. Tan grande, tan fuerte y tan idiota, que les hace pensar que sus logros y problemas son los logros y problemas más grandes del mundo, y entonces no miran a alrededor y sufrimientos tan reales y tan grandes como el de los animales que se explotan para cualquier ámbito del consumo humano, la pobreza extrema de países africanos, los niños en orfanatos, el trabajo infantil se reduce a un "la vida es así" o a soltar mil pesos una vez por mes .... que importa saber si sienten, a que nivel piensan, que hacen, que es de sus vidas, y que pueden hacer por ello si con la puta vida propia tienen suficiente y - francamente - a veces pensarán en ello, aunque poco se haga y en el fondo (bien en el fondo) poco les importe el calvario ajeno, mientras no sea el propio.
Todas las "almas" autoreferentes de este mundo forman el día a día de una historia que se sustenta en errores y mejoras mediocres, y vuelta a los errores y otra vez mejoras mediocres. Es cierto, la autoreferencia a veces puede ser hasta graciosa, pero no deja de ser nunca pernicioso, por lo acumulativo que suele ser. Desde el relato de lamagnífica vida, el miedo insuperable a parecer looser hasta la señora que "eutanasia" a su perro porqué ella no soporta verlo sufrir. "Com’ era e dov’era", y todo lo demás a la misma mierda. Piénsalo, el mundo sigue siendo tan rudimentario en su estructura, tan primitivo todavía, que con poco esfuerzo se va perdiendo la capacidad de sorpresa.

4. Otro asco es la libertad, en todos lados se habla de libertad y a todos les gusta autoconvencerse o bien hacer creer a los demás que estamos siempre a un paso de la libertad, como si evolucionáramos a ello constantemente. No conozco a ningún ser humano libre. Conozco animales no humanos libres pero animales humanos no... esa es una motivación personal muy grande para ser activista por la liberación animal. Los humanos no son libres, y la forma de vida que actualmente se cultiva nos deja a un paso de la libertad absoluta con todos los riesgos mentales (y para que mentir... también sociales) que eso conlleva, o cada vez más cerca de tranzar mi vida bajo cualquier circunstancia. Esto claro, es juzgado desde mi concepción de libertad y de algunos autores cuyas ideas me han convencido, pero no de todos... sin embargo, existe la idea más aterrizada y perniciosa, que expongo: la idea de la libertad económica. Según esto entonces, puedo tener 4 autos, 4 casas, varios terrenos, empresas que contaminen y deforesten el hogar de otros seres (cualquier animal humano o no), puedo ir a donde quiera, contratar cualquier servicio, pagarle a una "nana" una miseria, puedo optar por el colegio, puedo llevarlo a un buen médico. Sin embargo - al menos en Chile - seguro me voy a la cárcel por educar a mi hijo en casa, en el caso de que lograra hacerlo, siendo que mi mayor y mejor argumento es que no conozco ni un sólo profesor o establecimiento educacional que enseñe y eduque desde esencia. He visto faltas de ortografías, ignorancias impensables, pensamientos groseros y poca tolerancia con los preguntones, y esto por nombrar problemas triviales, entonces ¿A quédebo aspirar?, ¿Donde esta mi límite de libertad social?. Lo mismo pasa con las vacunas, los médicos, la alimentación y los famosos "derechos" que si no quiero ejercerlos me sancionan... ¿alguien les explicó que hay derechos que no queremos?. Estas ideas medio retorcidas de derechos y libertad son injustas, lisa y llanamente porque no tienen ni un ápice de igualdad en sus aplicaciones, no contribuyen a fundar valores, en todos estos casos es dable pasarse por donde más apetezca la solidaridad, la compasión o la "igualdad"... y si no queremos caer en este juego viene el problema del resentido social, de la desadaptación y de la sociopatía y si no asumes esta vida IMPUESTA con una sonrisa pasas a ser un amargado de mierda. Así las cosas, el juego de la libertad social, la libertad "moderna" y sus normas termina por causarnos un cáncer de ira inextirpable.




No me gusta el mundo, así como esta. Ese en el que vivimos sin vivir realmente... no me gusta saber que tengo está, una vida, y me están diciendo constantemente como debo o no debo vivirla. Creo en los límites, pero en los límites de conciencia. Y ese es mi quinto y mayor asco: la valoración supérflua que tenemos de las cosas: si se es o no profesional, si uso tal o cual ropa, si sabemos algo sólo porque conocemos el nombre de los ministros de turno o las noticias de la mañana... el conocimiento es mucho más que eso. La vida en sí es mucho más que conocer como funciona un deficiente sistema humano y hacernos parte de ello, jugados, como podríamos hacernos parte de otras tantas luchas sociales, sólo que nos molesta tanto y nos es tan poco cómodo asumir la postura minoritaria, que cada cosa que hacemos esta encaminada a eso: a autosatisfacernos, a sentirnos tranquilos, a que nos digan como criar a nuestros hijos, como pensar,que cosas ver, que música escuchar, porqué alegar, porqué no, a sonreírle al poder, a tentarlo si tenemos la oportunidad. A votar, a respirar sin oler, a tocar y no sentir, a que se muevan las hormonas porque si no tienen eso, la tv y el computador el mundo te supera. Me asquea profundamente, sobretodo que el ser conciente sea visto como algo extraño, y la inercia sea la regla.

viernes, 22 de mayo de 2009

"La falsa libertad" de G.G.

"Con tantas realidades evidentes, existen dos posibilidades: o el ser humano es un ser miserable y estúpido desde lo más profundo de sus entrañas, o la costumbre adormece señores... y nos hace volvernos parte de las más grandes atrocidades, nos hace volvernos parásitos de las decisiones ajenas, de las opiniones y de las reglas sociales.
Nosotrxs, lxs que odiamos profundamente la aceptación de lo injusto, lxs que nos quejamos de los pasivos que asienten a todo y a todos, lxs que reconocemos que existe un problema y tratamos de solucionarlo, somos siempre "los conflictivos", los que "buscamos la quinta pata al gato", "los críticos", los "inconformistas", los que "se las saben todas"... nosotrxs, somos los que estamos mal, simplemente, porque no miramos la espalda de los que anteceden nuestra fila, sino porqué nos damos vuelta a mirar al mundo caminar en contra de nosotros. Simplemente porque - si caminamos al contrario del mundo - desarmamos todo el orden social.
La historia, ha visto mermado sus dogmas por personas que fueron capaces de mirarle la cara a todos para cambiar una realidad social; las mismas personas que hoy critican a los que luchan - así no sean blancos adinerados y de sexo masculino - verían mermada su calidad de vida si no hubiese existido gente capaz de armar una revolución social de proporciones hasta acabar con el injusto. La misma gente que hunde el ideal, hace de su reacción un arma contra su propia condición.
Nosotrxs hemos venido para pelear, hemos asumido esa razón de vida. Nosotrxs: perdidos, desadaptados, profundamente disgustadxs y asqueadxs con el mundo que nos ha tocado vivir, tenemos asumido un compromiso de por vida con la ira, con el desasón y la sed de conocimiento y realización, sabemos cuantas veces tendremos que actuar, sabemos cuanto tiempo en vela, seguiremos de pie. Nosotrxs, en esta sociedad vomitiva, somos el arma de realización y liberación del mundo... porque no sólo reconocemos lo injusto, sino que tenemos los cojones para luchar por romper con esta realidad." (G.G.)

viernes, 1 de mayo de 2009

"Te lo dije"






Con el mismo tono y la misma predisposición negativa que la mayoría tenemos a un "te lo dije"... pues así viene: te lo dije.

Por TU CULPA existe la influenza porcina.
Por TU CULPA, carnivoro demandante de alimentos sangrientos e insalubres, de un cadáver poco fresco, que pasó su vida hacinado junto a otros que han muerto tan desgraciados como el que comes.
Por TU CULPA, que tu liviandad intelectual y la poca evolución de conciencia te lleva a conformarte con un "ojos que no ven, corazón que no siente". Por ti, que poco piensas... más allá del asado de fin de semana.
Por TU CULPA, ser humano poco humilde. Tus aires de señorío sobre el mundo, tu Dios, y tus arribismos divinos te han llevado a pensar poco y actuar mucho, a perder la conciencia, a vivir adormecido sintiéndote guarnecido.
Por esa culpa, TU CULPA, deforestas la tierra, cambias los bosques por cemento, creas expectativas de la nada, creyendo que "nada te puede pasar". Ni tu Dios - finalmente -ha podido librarte de las enfermedades, porque el trato indigno hacia los animales y la reducción de costos van cabando tu propia tumba.

Por eso, es un buen momento para refregarte en la cara que es TU CULPA... Para ver que como especie, tenemos lo que merecemos, y el único problema de eso es que nunca logramos hundirnos solos. Ojalá fuese posible hundirse solos... la tierra se estremecería de alegría.
Por TU CULPA, asesino, carroñero. Por TU CULPA, carnicero, Por TU CULPA, consumidor.

Sólo por tu culpa, que vengan tus próximas culpas hasta que Gaia se extirpe el cáncer.