miércoles, 15 de abril de 2009

Liberaciones


www.rescateabierto.org es la página Web, filial de una organización española, que se ha encargado de mostrar la ‘otra cara’ de las liberaciones de animales; cuando pensábamos que la modalidad del FLA era la norma… los activistas han mostrado que existen formas alternativas de hacer las cosas.

Se trata de liberaciones a cara descubierta, donde activista en cualquier momento del día, entran a algún centro de explotación y le devuelven la libertad en la medida de lo posible a los animales que les sea posible rescatar.

Los videos son promocionados por Internet, están disponibles para todos quiénes los quieran ver, existe la organización detrás y puede conocerse sin esfuerzos la identidad de los activistas que han liberado a los animales.

Aunque la modalidad se ha hecho masiva en este último tiempo gracias a los activistas españoles, las liberaciones a cara descubierta y a plena luz del día no son un fenómeno actual. En Inglaterra durante los años 80’ se realizaron liberaciones masivas, a vista y paciencia de la policía y con un efecto avasallador en lo que a efectividad se refiere.

Como quiera que se trate la acción directa que libera animales, existen cierto tabúes, mitos o principios al respecto, que son promocionados por simpatizantes u otros activistas (casi nunca – curiosamente – por quiénes las llevan a cabo) y que creo que merecen ser analizados.

Algunos de ellos tienen que ver con la mala apreciación que se hace de los riesgos. Y es que – al menos en este país y en Argentina – existe una especie de paranoia colectiva por la acción directa. Se usan encriptadores (lo que no es malo), se suele pensar que los computadores están interceptados (lo que sí es malo), y muchos de ellos piensan que son el activista por la liberación animal más buscado del país (lo que es muuuy malo). Lo cierto es que en estos países la acción directa en el movimiento es totalmente desconocida. No representa una amenaza real y no le quita el tiempo a ninguna fuerza de defensa local… lo más probable es que muchas de ellas pudieran llevarse acabo tomando los mínimos resguardos y pasara desapercibida o culminara con una investigación infructífera. Estas paranoias – con un dejo enorme de egolatría, hay que decirlo – limitan muchísimo las potencialidades de cada uno de nosotros como activistas, precisamente porque se condicionan las opciones a una amenaza absoluta e indiscutiblemente irreal.

Otra ‘norma’ es ‘nunca decir que estoy de acuerdo con éstas prácticas’… esto, porque aparentemente el hecho de reconocer simpatía o apoyo a quiénes la realizan te vuelven sospechoso de los actos. En este sentido, los riesgos son mínimos; aunque representan decisiones personales, no creo provechoso negar que lo que haga el FLA o los activistas de rescate abierto sea bueno; al contrario, debiésemos promover hasta el cansancio dichas acciones, por ser la materialización misma de la liberación animal. Dar la libertad, sin discursos, sin fraseos, sin pedirle a nadie ‘por favor’, sin tranzar valores pequeños, como la propiedad o la libertad económica, por la vida y la libertad de los animales, eso es la liberación animal, eso quiere el veganismo, por eso se lucha cuando hablamos de ‘antiespecismo’. La liberación de animales está llena de valores, si nosotros no tenemos cojones para reconocer que se trata de una acción correcta, imitable y necesaria, no esperemos que el promedio de la población especista de este o cualquier otros países les de su apoyo.

Sin embargo, este no es el problema más grave de negar que estamos de acuerdo o no con la liberación de animales; el problema más grande es que entorpece enormemente cualquier opción que se quiera llevar acabo porque no permite ni consejos, ni coordinación… en otras palabras, pareciera ser que cualquier acción debe ser ‘iluminada’ para la célula (y ni hablar de los casos cuando se trata de acciones individuales), mientras nadie es capaz de tenderse la mano debido a tomar falsas e innecesarias precauciones. “no es bueno hablar de esto por este medio”, “de eso yo no hablo”, “si has hecho algo no me cuentes”, “no te puedo contestar eso”, “no preguntes”, “de eso no se habla nunca”. Ninguna de estas frases es procedente en el sistema de países como Chile y Argentina. De tratarse de un miembro de SHAC esto sería completamente comprensible, necesario y hasta imprescindible, pero en Chile se trata sólo de perder valiosas oportunidades de encontrar afinidad en sus sistemas de trabajo y de formar grupos de apoyo que serían necesarios en el futuro de convertirse la acción directa en un problema para las empresas, el estado y la moral social.

Sólo a modo de dato, en lo últimos estudios sobre crimen organizado, figura en último lugar y en la categoría de amenaza “controlada o inexistente” el ecoterrorismo (entendido como algunas de las acciones más útiles del ELF, por dar un ejemplo); y que hablar del Frente de Liberación Animal, sucede incluso que actos de boicot a empresas o desaparición de animales no suelen ser nunca vinculados al movimiento por la liberación animal.

Este análisis no tiene nada que ver con la procedencia o no de la acción directa, no es un paralelismo entre los rescates abiertos ni el FLA, ni siquiera es un paralelismo directo entre la calidad de los activistas de este lado del mundo con los Europeos o Estadounidenses; esto pretende sólo esclarecer un campo que nos ha llevado a proceder de una forma sumamente errónea. Porque es indiscutible que existe una conexión indisoluble entre el nivel de compromiso, el tipo de activista y la respuesta o realidad social que nos corresponde, resulta así ser que – curiosamente – la acción directa sigue en ascenso en los países en que representa una amenaza real, y que – en lugares como Chile o Argentina – se mantiene detrás con acciones de bajo impacto realizadas de forma muy esporádica.

Si hay algo en lo que concuerdo plenamente con muchos es en lo personal que es la decisión de realizar este tipo de acciones: el veganismo es exigible como principio ético, pero ni el activismo ni lo que se está dispuesto a dar por ello se hace exigible. Corresponde a decisiones personales que se conjugan con muchos factores internos, y que se juzgan de forma individual… del mismo modo como no puede juzgarse el valor de los rescates tras un pasamontañas o a cara descubierta. Cada uno tiene sus motivos, cada uno asume sus riesgos, pero este equilibrio supone eso: asumir riesgos reales y no riesgos potenciales o inexistentes que nos atan de manos. Para algunos puede suponer insignificantes consecuencias, sin embargo las críticas que se hacen a la acción directa suelen ser bastante infundadas. Muchas personas apelan a “pan hoy hambre para mañana”; muchas veces la acción directa permite terminar de forma definitiva con centros de explotación o políticas públicas. Se habla de “nula motivación o educación”, lo cierto es que es difícil no verse motivado y sonreír cada vez que se conoce de liberaciones en algún lugar del mundo; las fotos y videos de conejos o perros corriendo a su libertad son capaces de parar los pelos, y llevan a muchos activistas a concientizarse y plantearse su relación con el activismo, y como es que este tipo de acciones materializa todos nuestros principios. También educa: educa en cuanto a solidaridad, replantea toda la jerarquía de valores sociales tradicionales, cuando es capas de mostrar que existen personas capaces de perder su libertad por darle la libertad a otros y cuando enseña que no todo en la vida es tranzable frente a la propiedad, la economía y el trabajo.

No creo en los héroes, ni juzgo personalmente a todos con la misma rigurosidad (después de todo cualquier persona que grita a los cuatro vientos que su tiempo lo ocupa liberando animales tampoco es el equilibrio al que me refiero con todo lo que he escrito).

Quemar una dependencia de HLS y darle de comer a un perro abandonado son la misma cara de un compromiso asumido. Más allá del ejemplo, con la acción inmediata se expande todo lo que en teoría hemos estado profesando.

http://www.youtube.com/watch?v=5scgUF_ftJY

http://www.youtube.com/watch?v=F462mDislHE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=8WTSUGetKFc

http://www.youtube.com/watch?v=brfJm1dEJk4

http://www.youtube.com/watch?v=brfJm1dEJk4&feature=PlayList&p=9C2CA775A45BD777&index=4

http://www.youtube.com/watch?v=RJjvEZNqt7Q

http://www.youtube.com/watch?v=6mC8xbgH08U&feature=related


lunes, 13 de abril de 2009

...

Cuando una persona se enfrenta al lado desagradable de "comer carne" [obviando que el lado agradable no existe], suelen darse excusas particularmente llamativas.
En no pocas oportunidades, la mayoría se excusa diciendo que no matan directamente al animal, hay que preguntarse entonces quiénes son esas bestias frías y sin sentimientos capaces de cometer dicha atrocidad ¿? Esas que lo hacen para que ud. goce de un pedazo de carne y que por ende le prestan un servicio. Cuando alguien responde esto también reconoce implícitamente que hay una conducta moralmente cuestionable (si no indebida), porque admiten que en el "grado" de ejecución del acto, no son "capaces" de llevar acabo la acción más directa. No se en que sentido la variación los justifica. Quizás quieren parecer más justos, cuando en realidad parecen más cobardes. Creen que no matarlos los lleva a un término medio para lavarse las manos del maltrato, cuando en realidad parecen mediocres. O bien consideran que tienen que justificarse frente a nosotrxs de algún modo, cuando en realidad no han entendido ni una puta palabra de la idea.

Otro argumento "particular" es el célebre, repetitivo, y - a estas alturas - gracioso: "las lechugas también son seres vivos". La explicación biológica dejémosla para el final; esta supuesta justificación que es una aberración moral por donde se le mire. La lógica de "si no puedo dejar de maltratar a uno no puedo dejar de maltratar a ninguno", haría estragos [de hecho los hace] si la extrapoláramos a otros ámbitos de nuestra vida. La decisión moral que le corresponde ha esta gente - tan preocupada por el bienestar de las lechugas - sería volverse frugívora (opción 100% viable por lo demás), pero en ningún caso seguir comiendo vegetales y animales dado que al decir esto, comprende que hay un grado de experiencia sensible que debe procurar alivianar. MAL. Para suerte de ellos, los vegetales no poseen sistema nervioso central, corazón ni cerebro, que son los que permiten sentir de modo complejo, dolor y placer. (veganos, cuantas veces han repetido esto?). Lo peor de todo es que ellos no procuran aminorar ningún problema, hablan de los vegetales de forma defensiva, para excusarse. En realidad, no dejarían de comer nada, la lechuga y la vaca le dan lo mismo.

Otras personas apelan a su conciencia humanitaria, diciendo que "por culpa de no comer carne, en África se mueren de hambre". Es por lo menos curioso creer que la gente muere de hambre por no comer animales, mientras Rusia usa sus países como basurero y mientras países desarrollados se llevan todos sus recursos. Si África está como está no es por culpa de no comer vacas (comen a otros animales), si no por la tremenda desigualdad que se ha generado y la agresiva internación en sus territorios de países del primer mundo.
En estos casos corresponde - por lo menos - que aquéllas personas rechacen terminantemente productos de importantes transnacionales instaladas en el continente.
Lo cierto, es que esa misma persona no tendrá problemas - tras su conciente y filantrópico argumento - en pisar un Mc Donald sin atisbo de remordimiento.


Es dable la búsqueda de argumentos, nosotrxs mismxs incluso, dedicamos tiempo a escribir sobre veganismo, a dar argumentos en defensa de la liberación animal; estamos siempre pensando en los métodos de defensa, en teorías que derriben otras y que permitan un elevado y mayor entendimiento de lo que ser vegano y estar a favor de la abolición de la esclavitud animal significa... sin embargo, la teoría de la liberación animal se reduce a algo tan básico como conocer el dolor de otro, ponerse en el lugar de él, y abstenerse de ser parte de ese dolor.

Por regla general, la gente pone objeciones ante los derechos animales; si tienen o no tienen alma, si piensan o si no piensan, si tienen conciencia de sí mismos o no. Lo cierto es que el único conocimiento que requiere que tomemos una decisión moralmente correcta respecto a ellos es la capacidad de sentir. No existe otra; donde observamos el sufrimiento, donde existe un pez retorciéndose a los pies de su asesino, donde existe una vaca gritando ante una marca candente; donde se hallen pollos y pavos agonizantes, leones rotando una y otra vez en sus jaulas, simios abrazándose en sus pequeños caniles, ojos aterrados de ratas y conejos, existe un dilema ético... pequeño para nosotros, pero capaz de cambiar determinantemente la vida de esos individuos.

Hacer un pequeño ensayo mental, tratando de imaginar y de sentir en carne propia un minuto de ese interminable calvario: donde no hay espacio para moverse, donde se escuchan los gritos de sus pares, tratar de caminar dos pasos sin poder hacer más durante toda una vida, sentir los golpes y finalmente la muerte, puede ayudarles a saber que el veganismo no es una filosofía de vida, ni una opción personal, ni una decisión reservada a los "amantes de los animales". Ser vegano es respeto, nada más que eso. Respeto por un dolor que no se manifiesta en nuestro idioma, pero que inunda cada rincón de este planeta cada vez que pensamos y fomentamos la idea de que son "vidas inferiores". Hablamos de la esclavitud, del racismo, como épocas pasadas y superadas... sin darnos cuenta de que somos parte de tiempos donde los crímenes se cometen segundo a segundo y en cifras nunca antes registradas en la historia sin que nosotrxs hagamos nada.
Por favor, hazte veganx.


[Demasiado sútil para mi estilo... ya está XD]