lunes, 13 de abril de 2009

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Cuando una persona se enfrenta al lado desagradable de "comer carne" [obviando que el lado agradable no existe], suelen darse excusas particularmente llamativas.
En no pocas oportunidades, la mayoría se excusa diciendo que no matan directamente al animal, hay que preguntarse entonces quiénes son esas bestias frías y sin sentimientos capaces de cometer dicha atrocidad ¿? Esas que lo hacen para que ud. goce de un pedazo de carne y que por ende le prestan un servicio. Cuando alguien responde esto también reconoce implícitamente que hay una conducta moralmente cuestionable (si no indebida), porque admiten que en el "grado" de ejecución del acto, no son "capaces" de llevar acabo la acción más directa. No se en que sentido la variación los justifica. Quizás quieren parecer más justos, cuando en realidad parecen más cobardes. Creen que no matarlos los lleva a un término medio para lavarse las manos del maltrato, cuando en realidad parecen mediocres. O bien consideran que tienen que justificarse frente a nosotrxs de algún modo, cuando en realidad no han entendido ni una puta palabra de la idea.

Otro argumento "particular" es el célebre, repetitivo, y - a estas alturas - gracioso: "las lechugas también son seres vivos". La explicación biológica dejémosla para el final; esta supuesta justificación que es una aberración moral por donde se le mire. La lógica de "si no puedo dejar de maltratar a uno no puedo dejar de maltratar a ninguno", haría estragos [de hecho los hace] si la extrapoláramos a otros ámbitos de nuestra vida. La decisión moral que le corresponde ha esta gente - tan preocupada por el bienestar de las lechugas - sería volverse frugívora (opción 100% viable por lo demás), pero en ningún caso seguir comiendo vegetales y animales dado que al decir esto, comprende que hay un grado de experiencia sensible que debe procurar alivianar. MAL. Para suerte de ellos, los vegetales no poseen sistema nervioso central, corazón ni cerebro, que son los que permiten sentir de modo complejo, dolor y placer. (veganos, cuantas veces han repetido esto?). Lo peor de todo es que ellos no procuran aminorar ningún problema, hablan de los vegetales de forma defensiva, para excusarse. En realidad, no dejarían de comer nada, la lechuga y la vaca le dan lo mismo.

Otras personas apelan a su conciencia humanitaria, diciendo que "por culpa de no comer carne, en África se mueren de hambre". Es por lo menos curioso creer que la gente muere de hambre por no comer animales, mientras Rusia usa sus países como basurero y mientras países desarrollados se llevan todos sus recursos. Si África está como está no es por culpa de no comer vacas (comen a otros animales), si no por la tremenda desigualdad que se ha generado y la agresiva internación en sus territorios de países del primer mundo.
En estos casos corresponde - por lo menos - que aquéllas personas rechacen terminantemente productos de importantes transnacionales instaladas en el continente.
Lo cierto, es que esa misma persona no tendrá problemas - tras su conciente y filantrópico argumento - en pisar un Mc Donald sin atisbo de remordimiento.


Es dable la búsqueda de argumentos, nosotrxs mismxs incluso, dedicamos tiempo a escribir sobre veganismo, a dar argumentos en defensa de la liberación animal; estamos siempre pensando en los métodos de defensa, en teorías que derriben otras y que permitan un elevado y mayor entendimiento de lo que ser vegano y estar a favor de la abolición de la esclavitud animal significa... sin embargo, la teoría de la liberación animal se reduce a algo tan básico como conocer el dolor de otro, ponerse en el lugar de él, y abstenerse de ser parte de ese dolor.

Por regla general, la gente pone objeciones ante los derechos animales; si tienen o no tienen alma, si piensan o si no piensan, si tienen conciencia de sí mismos o no. Lo cierto es que el único conocimiento que requiere que tomemos una decisión moralmente correcta respecto a ellos es la capacidad de sentir. No existe otra; donde observamos el sufrimiento, donde existe un pez retorciéndose a los pies de su asesino, donde existe una vaca gritando ante una marca candente; donde se hallen pollos y pavos agonizantes, leones rotando una y otra vez en sus jaulas, simios abrazándose en sus pequeños caniles, ojos aterrados de ratas y conejos, existe un dilema ético... pequeño para nosotros, pero capaz de cambiar determinantemente la vida de esos individuos.

Hacer un pequeño ensayo mental, tratando de imaginar y de sentir en carne propia un minuto de ese interminable calvario: donde no hay espacio para moverse, donde se escuchan los gritos de sus pares, tratar de caminar dos pasos sin poder hacer más durante toda una vida, sentir los golpes y finalmente la muerte, puede ayudarles a saber que el veganismo no es una filosofía de vida, ni una opción personal, ni una decisión reservada a los "amantes de los animales". Ser vegano es respeto, nada más que eso. Respeto por un dolor que no se manifiesta en nuestro idioma, pero que inunda cada rincón de este planeta cada vez que pensamos y fomentamos la idea de que son "vidas inferiores". Hablamos de la esclavitud, del racismo, como épocas pasadas y superadas... sin darnos cuenta de que somos parte de tiempos donde los crímenes se cometen segundo a segundo y en cifras nunca antes registradas en la historia sin que nosotrxs hagamos nada.
Por favor, hazte veganx.


[Demasiado sútil para mi estilo... ya está XD]


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