Los esclavos de nuestra sociedad enferma no tienen ninguna esperanza. Al contrario de otras luchas sociales, ningún animal puede saber que estamos trabajando para ellos; todos habitan el presente y sólo sienten el miedo de incierto o el dolor anticipado de la muerte ante el hacinamiento y el horror de los gritos de sus compañeros segundos antes de ser asesinados.
Para los animales, no hay ninguna esperanza. La esperanza la generamos nosotros, afuera, a veces incluso dentro. Calculando, estimando y pensando en los pasos que damos y la forma en que les ayudamos. Conocemos luchas pasadas, sabemos medianamente a que nos enfrentamos pero tenemos un mundo en contra cuyos prejuicios a veces son capaces de crear grandes discrepancias entre nosotros mismos. Determinar que hay y que no hay que hacer para ayudar a los animales cuando cada rincón de este mundo está lleno de su sufrimiento lleva a pensamientos discordantes.
La mayoría de las veces, olvidamos un poco la profunda rabia y tristeza que nos llevo a dejar atrás costumbres pasadas. A veces, incluso nosotros, nos adormecemos. Y en el mejor de los casos no pasa nada más allá de eso.
Cuantas personas han pasado por el veganismo como una etapa más en su búsqueda de identidad (dicho de forma amable). He escuchado grandes estupideces, grandes teorías políticas para abandonar el veganismo, grandes garabatos intelectuales. Grandes y pequeñas excusas miserables.
¿Merecen ellos tanta falta de respeto a su dolor?
¿Merecen las excusas de los ex veganos, carnívoros, vegetarianos, anarquistas, ecologistas, de ocupados estudiantes, de proteccionistas, de "animalistas", y de tus hobbies?
¿Merecen ellos las sobras de tu tiempo: el trabajo esporádico, el compromiso a medias, tu eterno estado de ovo-lacto, tus mensajes mal dados, tus gritos en una marcha y tu olvido al día siguiente?
¿Merecen ellos, con todo el horror que conllevan sus vidas, tus excusas, tus problemas personales y tus teorías y justificaciones para no ser vegano o haber dejado de serlo?
A los animales no sólo los basurean sus explotadores. Vivir sin poder dar un miserable paso, ser separada de los tuyos, recibir golpes y descargas eléctricas y una muerte dolorosa. A los animales también los basurea tu falta de compromiso, la forma en que justificas vivir a costa de ellos o las sobras de tu tiempo que regalas una vez cada cuanto.
Los animales no tienen esperanzas y si pudieran tenerlas creo que tampoco las tendrían en nosotros.
Vive bajo su piel. Siente como sienten. ¿Que pedirías tu de nosotros en su lugar?

