domingo, 4 de febrero de 2007

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Después de lo de Edward me ha tocado actuar de veterinaria improvisada... Me traen perros, me preguntan cosas, y de alimentar a Edward el número de pensionistas en mi puerta se acrecenta con los días.
Hoy me trajeron dos perras; una por la mañana a punto de parir (si habían 15 en esa panza eran pocos!) y otra hace unos 30 mins., una perrita de dos meses, que arrastra su parte posterior: cuando me dijeron por teléfono pensé que se trataba de distemper, pero al verla todo indica que se trata de una displacia de cadera.
Hay una parte de ello; esa que muestra a humanos preocupados, dispuestos a hacer todo por salvarlos... esa que además muestra mucho de lo propio; quizás en la mayoría de las ocasiones, es el reflejo de nuestra frustración. Esa dimensión que detesto.
A veces puedo mirarles, saber que hasta cierto punto, muchas cosas mejoran... influir en el entorno, tener la oportunidad de hablar, perder el temor a enfrentar. Pero cada animal presenta la dimensión de aquellos que no veo... algo que no permite ningún tipo de satisfacción. Hay algo mas inmenso, de formas palpables... imágenes que no olvido, intentos frustrados de acción, fallos y de esos que suceden lejos de nuestros ojos... quizás ese del que somos responsables.
Porque no me siento menos responsable. Mi veganismo, nuestro veganismo no es una condición purificadora. Somos tan responsables de omitir como quiénes cometen el crimen.
Siempre estamos justificando la pasividad con la dificultad cultural de las personas; soy una fiel creyente de que es posible hoy... sé que es así... pero no se puede individualmente. Sé que los movimientos macro son capaces de causar el efecto deseado, el mundo no tiene estructuras inmutables ni posee a una humanidad en promedio reticente... no por inteligencia, sino por todo lo contrario. Soy tan culpable como quien paga, tan culpable como quien mata. No me siento distinta... No me siento tranquila sin estar.
No podemos seguir concibiendo la aceptación o la condena que hacemos de unas u otras formas de activismo; si no somos capaces de adelantarnos a la teoría y poner voluntad. Y esa voluntad... no puede decaer en el conformismo, creer que hacemos algo, es agotarnos. No me parece suficiente... reconocer los pequeños logros, es sólo una forma de ver el presente... más eso, no significa nada.
Y es reiterado, y agota, y seguimos aquí... mientras parchamos el dolor de algunos... mientras sabemos lo que queremos, pero carecemos de voluntad conjunta para determinar como hacerlo.
A la mier...!
Fin.

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