
De no haber oído el tema en mis cuatro años de estudiante universitaria y de reprochar eso, hoy se ha vuelto recurrente. Sin embargo, y sin saber porqué tengo una sensación de vacío y soledad... una angustia por expresar lo que pienso quizás, que me trae hace días muy desganada.
Pero quiero hablar del consecuencialismo, cuyo máximo exponente fue Bentham, lo habrán oído por haber sido un defensor de los derechos animales y filosofía moralista.
Bentham decía que la ética será justa en base a la medición que del placer se haga para determinarlo. Por tanto la bondad y la maldad son cuantificables, y eso determina la regla moral. Un acto bueno aumenta el placer del mundo, un acto malo disminuye dicho placer. La teoría se consideró absurda, y se consideró tal precisamente porqué hablar de placer no atañe con exclusividad al ser humano, sino también a los animales. Mi profesor decía que el placer de un animal y el de un ser humano no es equiparable en cuanto el ser humano tiene una conciencia de su placer por lo tanto éste es abismantemente mayor al del animal que solo aplica instinto a él. Luego citó a Stuart Mill que fue discípulo de Bentham pero ‘aterrizó’ e hizo mas ‘plausible’ su teoría consecuencialista. Stuart Mill postulaba que los placeres tenían que distinguirse y que la teoría de Bentham no era lo suficientemente ‘humana’ en cuanto los seres humanos son capaces de distinguir y priorizar dichos placeres. Uno de sus principios sostenía que la moral debía ser siempre imparcial, esto es, objetiva, medir las situaciones desde afuera. Fue entonces cuando mi profesor de filosofía ejemplificó y dijo:
"Que pasaría si ustedes tienen que elegir entre salvar a su gatito adorado o a dos niños de Zambia desnutridos a punto de morir. LAMENTABLEMENTE lo mas probable es que ustedes optaran por salvar a su gatito y dejar morir a esos niños que ni siquiera conocen".
Mi pregunta ahora va a sí, un ejemplo al revés se podría plantear como una respuesta moralmente esperable, esto es, si salvo al oso polar en peligro de extinción o salvo a bebe de mi hermana. Probablemente, mediando o no la subjetividad, la respuesta que mi profesor y que cualquiera daría sería que lo moralmente apropiado consiste en salvar al ser humano. Y lo que no entiendo, es sí su teoría contraria y que considera absurdo el consecuencialismo de Bentham tiene que ver con una postura antropocéntrica o con una objetividad dura que se funde en la sobrevaloración del ser humano.
De partida, el tan típico ejemplo de ‘salvar a...’ me parece inapropiado, porque querámoslo o no si el ser humano actúa en su habitualidad impulsado mas por la emotividad que por la racionalidad, es de esperar irremediablemente que ante una situación límite, responda con sus sentidos al límite. El caso propuesto lleva siempre a que el hombre actúe de acuerdo a sus sentimientos y no de modo altruista. Incluso, aplicando la idea de moral objetiva y relacionado a la idea de la moral que sostiene Kant en la mayoría de los casos sería un acto verdaderamente ‘Ético’ salvar a un animal que al ser humano, en cuanto el deber moral no responde a una conveniencia sino a un acto desinteresado motivado por el deber de actuar.
Cuando se supra valora la vida humana, se están desestimando argumento sin una base real. La defensa del ser humano sólo porqué es ‘Humano’ lleva a una incongruencia insostenible respecto de la esencia de los seres y la profundidad de conceptos como la ética y la moral. La distinción enorgullecedora del hombre porqué es un animal racional, se contrapone con la idea de los derechos y la justicia. Jactarse de sus derechos por la racionalidad es un absurdo, y les voy a decir porqué:
Si esta noche un hombre va y asalta una joyería en Vitacura, habrá un dueño desesperado por la pérdida de unos cuantos millones que entablará al momento acciones judiciales y desconsoladamente se lamentará por lo sucedido. Si aplicamos la racionalidad a la idea suprema del Derecho como es el Bien Común, lo lógico sería decir "Bueno, me robó un par de millones, pero yo tengo una casa gigantesca, tres hijos a los que no les falta nada, casas en la playa, varios autos, otros negocios y la joyería que en una sola venta recupero ese dinero. Más ese hombre que me robo, vive en una humilde población, tiene 4 hijos a los que con suerte puede alimentar, en una casa húmeda e insegura, sin luz ni agua y mucho menos alguna comodidad. Si bien no parece justo que me robe, él tiene una necesidad real de ese dinero, mucho mas importante que la necesidad que yo pueda tener de él". ¿Alguien podría pensar así? -cosa que me agradaría, pero ¿creen que la justicia se determina de ese modo?. Pues no, el Derecho no defiende intereses racionales, defiende sentimientos... estados de desprotección, angustias, apegos. Difícilmente pudiese existir un delito de lesiones en cualquiera de sus estados si quién las recepciona no las asimilase y fuesen genuinas e indolentes para él. Entendiendo -y creanme que modestamente mucho sobre naturaleza humana - el origen de una premisa de justicia y todo lo que de ella deriva, no tiene por objeto defender premisas racionales, sino mas bien, atender a las necesidades emocionales de los sujetos de ésta. El Derecho se funda en el daño perceptible a otro, ni siquiera requiere de una conciencia y al defenderla es ahí, donde todos yerran, porqué un bebe que es asesinado o un niño de 4 años que es violado por su padre no tiene una conciencia real de la situación de la cual es víctima.
Pese a todo lo dicho y a tantas explicaciones científicas, filosóficas y morales, estos hombres siguen sintiéndose ofendidos cuando de equiparar la naturaleza humana al resto de los animales se trata; no dicen más... llamenlo religión o costumbre, hay una búsqueda de humildad que se ha perdido o que, probablemente nunca ha existido. Una superflua idea de sobreponer la vida humana caprichosamente, sin fundamento detrás. Porque el animal siente, corre por los campos, se comunica... hace amigos, juega, se deprime con la muerte de sus pares, valora su territorio y lo defiende. Derecho a la vida y medio ambiente sano, derecho a la libertad de expresión, derecho a la libre asociación, derecho a la propiedad en sus diversas especies... lo primitivo del hombre, aunque hoy por hoy sea refinado, para bien o para mal, esta reflejado en ellos. No hay diferencia en la manera de vivir.
Puede ser un cuerpo cubierto de plumas, pelos o escamas... no hay distinción de peso para marginarlos de sus derechos naturales.
En fin, podría haber dicho todo esto en esa o alguna otra clase, sabiendo con total certeza que ningún argumento hubiese derribado mi acusación final de dejarlo como un defensor de forma y no de fondo y, por lo tanto, como defensor de una idea de justicia muy relativa y débil.
"Eso es todo por hoy, nos vemos el lunes", se fue, no dije ni una sola palabra y me retiré... como hace algunos días, con las palabras y el corazón a punto de salir por mi boca. Con una sensación angustiante que me desespera por no poder decir lo que pienso, lo que objetivamente es ético.
Confío en que ese momento llegue, y aunque me causa tanta frustración esta sociedad tan insostenible en sus principios, al menos desarrolla fuerza y me incentiva a pensar en mas y mas respuestas para algún día dar pasos importantes contra el especismo de nuestra raza.
Como todo, la vida esta llena de ‘virtudes desvirtuadas la capacidad de conocer y aprender del resto se ha perdido. A tal punto llega la ignorancia, que quién se deja convencer por los argumentos de otro es a ojos de todos, una persona influenciable y débil de carácter. El ser humano perdió la capacidad de valorar el enriquecimiento recíproco que existe en el debate con los demás, y en la grandeza de espíritu que posee el hombre que es capaz de aceptar que otro tiene la razón. Lo mismo sucede con la idea de humildad que intelectualmente resulta poderosa y denota sabiduría, el hombre desvirtúa su semejanza al animal y se siente ofendido al equipararse a ellos. ¡Pobre el alma que obedece a tanta idiotez!
Hasta hace unos días viví convencida de ser una fiel seguidora del positivismo, hoy me siento iusnaturalista de alma. Si hay algo que se le pueda llamar así...
Un día abrí los ojos y no dormí nunca más, la liberación animal es la liberación humana. La gran esperanza intelectual del ser humano radica en ello. Y agradezco infinitamente el día en que, por cosas de la vida, entendí el porqué de tantas situaciones que pasaban ante mi. No hay nada en mi vida que sienta tan mío y que me entregue tanta satisfacción que defender los derechos animales, tengo una razón para vivir que vuelve un absoluto hasta el mas impreciso de los temores: las ansias de libertad para cada habitante de este planeta. Y lo mejor, es que no estoy sola. Y aunque hoy no pueda decir todo lo que pienso con total libertad, llegará el día en que nadie acalle mi voz, nuestras voces.
Hace 7 años.

2 comentarios:
Hola Isis
Con resoecto al concecuencialismo, que opinas de la vida como un valor en si? Es una idea que me preocupa despues de leer a Singer.
Saludos,
Han comenzado las nominaciones para el Post de Oro de agosto
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